Atentado

Dos de las turistas asesinadas en Afganistán son madre e hija, farmacéuticas de Barcelona

El tercer fallecido en Afganistán, también catalán, es un vecino de Girona

Control de seguridad en entrada de la carretera que lleva a las ruinas de una estatua de Buda en Bamiyán
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Control de seguridad en entrada de la carretera que lleva a las ruinas de una estatua de Buda en Bamiyán
Control de seguridad en entrada de la carretera que lleva a las ruinas de una estatua de Buda en Bamiyán

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Agencia Colpisa

Actualizado el 19/05/2024 a las 18:25

El ataque perpetrado el viernes 17 de mayo por al menos un hombre armado en el mercado de Bamiyán, en el centro de Afganistán, que causó seis muertos, entre ellos tres españoles -dos son madre e hija farmacéuticas y otro acompañante de Girona-, y ocho heridos de diferentes nacionalidades tiene todos los ingredientes para ser catalogado como acto terrorista. 

Nadie ha reivindicado su autoría más de veinticuatro horas después del baño de sangre, y apenas han transcendido detalles sobre el suceso, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores admitió este sábado que todo apunta “claramente” a un suceso de este tipo tras confirmar con algunos de los supervivientes que los disparos se dirigieron contra los turistas, a quienes se reconoce con facilidad en un país que vive bajo el régimen talibán y sus restricciones. La Audiencia Nacional no lo dudó: hay “indicios de que los hechos puedan ser considerados como un delito de terrorismo”. Por ello abrió diligencias para investigar lo ocurrido a casi 8.000 kilómetros de sus despachos.

Hasta allí, un país atravesado por la guerra durante las dos primeras décadas de este siglo, habían volado los extranjeros que el pasado viernes se encontraban en Bamiyán. Venían de Kabul y su tour incluía la visita a la ciudad de los icónicos budas gigantes que los integristas dinamitaron en 2001, sin importarles nada que la Unesco los hubiera catalogado como patrimonio mundial. Fue en su bazar donde, sobre las 18:00 horas locales (15:30 en España), se desató el “caos”. Un hombre, aunque no se descarta que actuara acompañado, salió de repente de “un callejón disparando” contra el grupo de trece turistas, explicó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que ayer habló por teléfono con las dos españolas que salieron ilesas del tiroteo. La idea es que, si nada lo impide, despeguen hoy de regreso a casa.

INTERVENIDA DE URGENCIA

No volverán con ellas los otros cuatro españoles que iban en el mismo grupo. En un hospital de Kabul quedará ingresada María Celia Tamayo, que se encuentra en estado “grave pero consciente” tras pasar por quirófano para ser intervenida de las heridas provocadas en el ataque. El ministro aseguró que el objetivo es que salga “tan rápido como sea posible”, pero dependerá de su propia evolución.

El contacto con el régimen talibán, cuya autoridad no ha sido reconocida por Occidente, es constante en estas circunstancias y la intención es que la repatriación de los cadáveres de los tres fallecidos se produzca también cuanto antes. Albares eludió compartir las identidades de las víctimas mortales, pero el diario afgano The Khorasan Diary les puso nombre y apellidos: Susana Vilar Bühler, Elena Schröder Vilar y Ramón Bellmás Rimbau. Todos, como la mujer herida, procedentes de Cataluña.

Las dos mujeres habían aterrizado el miércoles en Afganistán para recorrer el territorio durante semana y media. Eran madre e hija. Susana, de 65 años, nació en Figueres aunque llevaba media vida asentada en Barcelona, donde era titular de la farmacia de la transitada estación de Sants. Elena, que rondaba la treintena, se dedicaba como sus tres hermanas al mismo negocio y en su caso atendía en una botica de Tarrasa.

Con ellas viajaba Ramón, un gerundés de 72 años que tenía tres hijos y había trabajado en el sector químico. Diferentes medios apuntaban que era la actual pareja de Susana. Todos fueron asesinados en un ataque que acabó también con la vida de tres afganos -dos civiles y un talibán, según la agencia Aamaj- y causó heridas a otros tres turistas de Noruega, Australia y Lituania, además de a la española hospitalizada en la capital. “Solo una anciana no está en una situación muy estable”, informó Abdul Mateen Qani, portavoz del Ministerio del Interior afgano, al respecto, sin concretar si esa mujer se trataba de María Celia.

SIETE DETENIDOS

El régimen integrista afirma haber detenido a siete sospechosos del crimen, uno de ellos herido, y mantener abierta una investigación para aclarar el “acto criminal” ocurrido en Bamiyán, cuya región está habitada principalmente por la comunidad chií hazara, una minoría religiosa perseguida por el Estado Islámico, que la considera hereje. “Todos los criminales serán encontrados y castigados”, aseguró el portavoz de Interior, sobre los posibles autores del primer ataque contra extranjeros en Afganistán desde la vuelta de los talibanes al poder en 2021. Fue ese año, en agosto, cuando España cerró su embajada, lo que llevó ayer a desplazar a una delegación diplomática desde Catar y Pakistán hasta Kabul para atender a los afectados y realizar los trámites para repatriar a los fallecidos y el regreso a casa de las supervivientes. La UE, que acogió a los españoles en las instalaciones de su misión en Kabul, condenó el ataque, mientras que la ONU se mostró “profundamente impactada y consternada” por unos hechos que definió como “ataque terrorista”.

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