Ucrania
Zelenski libra otra batalla en la cumbre del G7 en Hiroshima
El presidente de Ucrania viaja a Japón para pedir ayuda militar y el apoyo político de las potencias emergentes invitadas, como la India o Brasil


Publicado el 21/05/2023 a las 06:00
Después de un largo viaje desde Yeda, donde también apareció por sorpresa para intervenir en la cumbre de la Liga Árabe, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se personó este sábado en Hiroshima para participar en la reunión del G7. Tras jugar al despiste con el anuncio y luego desmentido de su viaje, llegó a la ciudad nipona a bordo de un avión del Gobierno francés, lo que demuestra su estrecha relación con el presidente Macron. Un calculado, pero también arriesgado, golpe de efecto que vuelve a poner en primera línea del debate internacional su lucha contra la invasión rusa y evidencia aún más el aislamiento de Putin.
Para defenderse de su agresión y lanzar una contraofensiva que le permita recuperar los territorios arrebatados por Moscú, Zelenski se ha desplazado hasta Hiroshima con el fin de recibir no solo la solidaridad y el apoyo de las democracias más avanzadas, sino también para pedirles más armamento. Antes incluso de aterrizar, ya había ganado su primera batalla al anunciar Estados Unidos su disposición a que sus aliados europeos envíen a Kiev sus cazas F-16 y formen a sus pilotos.
Venciendo sus reticencias iniciales para evitar que la contienda escalara aún más, el presidente Biden ha dado el visto bueno a esta operación, que vuelve a enfurecer a Rusia. Como respuesta, el Kremlin advirtió a los países occidentales de que se enfrentan a "riesgos colosales" por entregar estos aviones de combate a Ucrania. Mientras tanto, el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, insiste en que "nada ha cambiado", según informa France Presse. Ante los medios congregados en Hiroshima, Sullivan justificó la medida porque "nuestra postura sobre la provisión de armas, material y entrenamiento para los ucranianos ha seguido las exigencias del conflicto".
DEFENSA DE LA AGRESIÓN
Preguntándose qué es lo que necesita Kiev para defenderse de la agresión rusa, Sullivan señaló que "los F-16, los cazas de cuarta generación, son parte de esa combinación", pero matizó que "el primer paso obvio es llevar a cabo la formación", estimada en unos 18 meses. "Vamos a hacer todo lo que podamos para apoyar a Ucrania en la defensa de su soberanía e integridad territorial, y vamos a hacerlo de un modo que evite la Tercera Guerra Mundial", prometió Sullivan. Con dicho propósito, explicó que Kiev ha asegurado que no usará armamento estadounidense para atacar suelo ruso. Pero, por supuesto, eso no calmará la ira de Moscú.
Además de esta ayuda militar, Zelenski recibirá el apoyo político del G-7, que ha invitado a esta cumbre a otras potencias emergentes, como Brasil o la India, que hasta ahora se han mantenido equidistantes en la guerra. Aunque el primer ministro indio, Narendra Modi, le espetó a Putin el año pasado durante la cumbre de Samarcanda que "no es el momento de una guerra", su país sigue comprándole armas y petróleo barato que luego vende a Occidente. Por su parte, el presidente brasileño, Lula da Silva, ha responsabilizado de la guerra por igual a Putin y Zelenski, a quien pide que haga concesiones territoriales para alcanzar la paz.
Tratando de ganar adhesiones a su causa, el presidente ucraniano desplegó una auténtica ofensiva diplomática nada más bajarse del avión a primera hora de la tarde. Justo después de la foto de familia del G7 y sus invitados, en la que no estuvo presente, llevó a cabo una ronda de reuniones bilaterales como si fuera otra de sus campañas de guerra. En pocas horas, se reunió con seis de los mandatarios presentes en la cumbre.