EE UU

Nikki Haley planta cara a Trump y anuncia su candidatura a la Casa Blanca

Haley se ha convertido en la primera republicana que ha dado un paso al frente para disputar la candidatura presidencial del partido a Trump

Nikki Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur y exembajadora de EEUU en la ONU
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Nikki Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur y exembajadora de EEUU en la ONU
Nikki Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur y exembajadora de EEUU en la ONU

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Agencia Efe

Publicado el 14/02/2023 a las 19:31

Tras años preparándose, la ex gobernadora de Carolina del Sur y exembajadora de EEUU en la ONU Nikki Haley confirmó este martes un secreto a voces: que está lista para optar a la Presidencia de Estados Unidos. Su propuesta consiste en patear matones subida en sus zapatos de tacón, como ella misma ha dicho, y sacar del tablero a su antiguo jefe, Donald Trump.

Haley, de 51 años de edad, se ha convertido en la primera republicana que ha dado un paso al frente para disputar la candidatura presidencial del partido a Trump, que aspira a recuperar el cargo que ya ostentó entre 2017 y 2021.

Entre bambalinas, Haley ha pasado los últimos cuatro años preparándose y llevaba tiempo insinuando que se presentaría. Hoy lo ha hecho con un vídeo publicado en redes sociales en el que ha insistido en que "es momento para una nueva generación de líderes" que fortalezcan el país.

Fiel a su estilo duro y su imagen de independiente, Haley ha apuntado -sobre imágenes de políticos demócratas y de los presidentes de China, Xi Jinping, y Rusia, y Vladimir Putin,- que no soporta a los matones y que les hará frente con firmeza, porque "cuando respondes, les duele más, si llevas tacones".

Casada con un veterano de la guerra de Afganistán, Nimrata Nikki Randhawa Haley, su nombre completo, nació en Bamberg (Carolina del Sur, Estados Unidos) en enero de 1972 en un hogar de emigrantes sijs, originarios del Punjab en la India.

En 2011 se convirtió en la primera mujer y la segunda persona con orígenes indios, tras el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, en alcanzar la gobernación de un estado en la historia de Estados Unidos.

Educada en colegios de su localidad natal, se graduó en Contabilidad en la Clemson University y comenzó a trabajar en la empresa textil de su madre, Exotica International, que con el tiempo llegó a ser un negocio multimillonario.

Su carrera como empresaria continuó, ocupando varios cargos en asociaciones empresariales, y entró en política en 2004, cuando logró un puesto en la Cámara de Representantes de Carolina del Sur.

Miembro del extremista 'Tea Party', Haley optó en 2010 al puesto de gobernadora de Carolina del Sur y recibió el apoyo del antiguo gobernador de Massachusetts y excandidato presidencial Mitt Romney y de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Durante el tiempo que fue gobernadora ocurrió una de las mayores matanzas de tintes racistas de la historia de Carolina del Sur, cuando en 2015 asesinaron a nueve afroamericanos en una iglesia baptista del estado.

Pese a esto, Haley siempre ha defendido que Estados Unidos no es un país racista, aunque su propia familia sufrió discriminación, ha contado en alguna entrevista: "Mi madre siempre me dijo que no había que enfocarse en las diferencias, sino en las similitudes", apuntaba hoy en el vídeo.

Durante la campaña por la nominación republicana de Donald Trump en 2016, fue una de las personas que más abiertamente rechazó y criticó los comentarios del magnate neoyorquino.

De hecho la relación entre Trump y Haley ha estado salpicada por ácidos intercambios de críticas tácitas, concentradas en las duras propuestas migratorias del primero y su resistencia a condenar a grupos supremacistas blancos, como el Ku Klux Klan (KKK).

Partidaria de "disminuir el volumen" porque "cuando el sonido es más bajo, puedes de hecho escuchar lo que alguien está diciendo", como ella misma comentaba en una entrevista, Haley opina que Trump contribuyó a diseminar "palabras irresponsables" por todo Estados Unidos.

Siguiendo el consejo de "mantén a tus enemigos cerca", tras ser elegido presidente, Trump la nombró embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

Un mandato que destacó por su voluntad hacer valer la "fuerza" de su país, el apoyo a sus aliados -especialmente a Israel- y asegurarse de que estos se lo devolvieran.

Haley permaneció dos años en el puesto, tiempo en el que tuvo que lidiar con temas como Irán o Corea del Norte y en el que no faltaron las desavenencias con el presidente.

El 9 de octubre de 2018 anunció que dejaría el cargo a finales de año, una jugada que los expertos interpretaron como una táctica para distanciarse de Trump, de cara a su futura candidatura.

Aunque Haley había dicho en el pasado que no iba a buscar enfrentarse a Trump si este volvía a postularse, en los últimos tiempos su mensaje ha cambiado y ha defendido la idea de que el país "debe mirar hacia un camino diferente", precisamente cuando el expresidente no vive sus mejores tiempos.

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