Historia
Rusia frente al espejo: de la fábrica Dzerzhinski en 1942 a Azovstal en 2022


Actualizado el 09/05/2022 a las 20:16
Una fábrica de tractores en la ribera del Volga, en Stalingrado, se convirtió en el símbolo de la resistencia soviética frente al Sexto Ejército alemán en el otoño de 1942. Recibía el nombre de Dzerzhinski y ha pasado a la Historia. Misma suerte corrieron la Fábrica Barrikadi o la Fábrica Octubre Rojo, en los distritos norte de aquella ciudad asediada por la Wehrmacht; o la Casa de Pávlov, en el centro; o los almacenes Univermag, en el sur.
La Segunda Guerra Mundial adoptó en Stalingrado un rostro especialmente duro, con combates casa por casa, habitación por habitación. A lo que se vivió en ese infierno se le conoció como Rattenkrieg (guerra de ratas). El triunfo de los ejércitos de Andréi Yeriómenko y Vasili Chuikov en las calles de la ciudad hoy llamada Volgogrado detuvo la marea del III Reich y marcó el inicio del fin para Hitler. Este 9 de mayo, en Rusia, se conmemora precisamente esa victoria frente al régimen nazi.
Sin embargo, en 2022, el régimen de Putin se está mirando a un espejo. En Mariúpol, una ciudad que encarna como ninguna otra la inesperada lucha de Ucrania por su libertad e integridad territorial, los soldados rusos se han topado con otra gran fábrica, la acería Azovstal, pero en esta ocasión como invasores y asaltantes.
En los túneles subterráneos de la gran planta siderúrgica se han refugiado durante semanas civiles y soldados ucranianos, mientras el resto de la ciudad caía en manos rusas. Los intensos bombardeos e incluso la traición de un extrabajador, que permitió la entrada de soldados rusos en el interior de la planta, han resquebrajado las defensas ucranianas y el final del asedio parece cercano.
No obstante, Azovstal ya ha pasado a la Historia, sea cual sea el desenlace de la "operación especial" de Putin, de modo que jugará un importante papel en la posguerra como referente glorioso del que ambos bandos, con toda seguridad, intentarán apropiarse.

