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Kennedy-Nixon: cuatro debates para la historia

Los primeros duelos televisados entre candidatos a la presidencia irrumpieron en la campaña electoral de 1960 y transformaron de un plumazo las bases de la comunicación política

19/10/2020
Las elecciones presidenciales de 1960 se cuentan entre las más igualadas de la historia de Estados Unidos. También fueron las primeras en las que los dos candidatos principales se enfrentaron cara a cara en un debate televisado. De hecho, John Fitzgerald Kennedy (Partido Demócrata) y Richard Nixon (Partido Republicano) no lo hicieron solo en uno, sino en cuatro, aunque es el primero, celebrado el 26 de septiembre, el que ha pasado a la historia.
Este debate "inaugural" se grabó en los estudios de la cadena CBS en Chicago, y fue emitido por el canal WBBM-TV (CBS Channel 2). El segundo lo emitió la NBC y los dos últimos, la ABC. En el tercero, los candidatos no compartieron estudio, sino que Nixon estaba en Los Ángeles y Kennedy en Nueva York. Cada uno de estos eventos superó los 60 millones de espectadores.
Antes de estos debates Kennedy-Nixon, la televisión ya había sido un elemento importante en campañas electorales precedentes. Por ejemplo, en 1956, el presidente y candidato a la reelección Dwight D. Eisenhower pudo esquivar sus problemas de salud gracias a este nuevo medio, ya que le permitió dirigirse a toda la nación sin tener que embarcarse en extenuantes viajes. También, en esa misma campaña, durante las primarias del Partido Demócrata se experimentó con un debate entre dos de los principales aspirantes, Adlai Stevenson y Ester Kevaufer. Su impacto fue limitado, en comparación con lo que vendría después. El debate de 1960 cobró otra dimensión: la igualdad que reflejaban las encuestas entre los dos candidatos y el recrudecimiento de la Guerra Fría tras el incidente del U-2 hicieron que aquellos comicios resultaran especialmente relevantes para los ciudadanos estadounidenses. Y en ese momento, la oportunidad de presenciar un encuentro cara a cara despertó un enorme interés.
El análisis del primero de los debates ha hecho correr ríos de tinta. Los estudiosos de la imagen y la comunicación política defienden que ciertos detalles visuales resultaron decisivos, muy por encima de las palabras que ambos candidatos pudieran decir. No en vano, mientras los espectadores de televisión consideraron que Kennedy había ganado el mano a mano, quienes lo habían escuchado por la radio daban por vencedor a Nixon.
Kennedy supo mostrarse ante las cámaras relajado y saludable, descansado y tranquilo, mientras que Nixon parecía a su lado un hombre nervioso, pálido y con gotas de sudor perlando su frente. Además, mientras el candidato Demócrata demostró un dominio innato del medio al mantener fija su mirada en la cámara cuando pretendía apelar a los ciudadanos, Nixon movía sus ojos sin una referencia clara, resultando así esquivo y menos convincente. Incluso la ropa jugó en su contra. Lució para la ocasión un traje gris, que apenas destacaba sobre el decorado en los televisores en blanco y negro. Su rival, en cambio, maquillado y con un traje oscuro, transmitía una impresión más contudente, definida. Nixon recogió en sus memorias la anécdota de que incluso su propia madre le llamó después del debate para preguntarle si estaba enfermo.
No obstante, es difícil calibrar cuál fue el verdadero peso que tuvo este debate en los resultados electorales; más aún cuando Nixon aprovechó los tres siguientes para enmendar sus errores y limitar los perjuicios que le hubiera ocasionado su neglicencia en el primero de la serie. Sea como fuere, el 8 de noviembre de 1960 Kennedy se impuso en los comicios por 303 a 219 votos electorales, pero solo superó a Nixon en un 0,17% del voto popular.
Como parte de esta serie de reportajes, Alberto Sanz (Cope Navarra) y quien esto firma charlaron sobre estos debates con el profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra, Jordi Rodríguez Virgili, en un programa emitido en Cope Navarra el pasado 15 de octubre. 
Rodríguez Virgili apuntó que ese 26 de septiembre de 1960 "fue el día que cambió la comunicación política, inició una nueva era, una nueva etapa marcada por la televisión que duró hasta principios del siglo XXI, donde la televisión ya comparte espacio, aunque no deja de ser un elemento protagonista, con las nuevas tecnologías y con las redes sociales”.
“Fueron cuatro debates, pero podemos decir que la primera impresión es la que cuenta y fue ese primer debate de los cuatro el que ha pasado a la historia. De todas maneras, no fue el primer debate entre candidatos, ya que en 1858 había habido uno entre Douglas y Lincoln con intervenciones muy largas, de varias horas, y en 1948, en las primarias Demócratas, también hubo un debate entre los candidatos que se emitió por la radio. No obstante, el primer debate televisivo entre dos candidatos presidenciales fue ese de 1960 y marca el inicio de una nueva era en la comunicación política dominada por la televisión y, por tanto, por la imagen”, abundó el profesor.
Sobre el impacto del debate, indicó que no es posible cuantificarlo. "No hay encuestas electorales para saber cuánto influyó aquel primer debate, pero qué duda cabe que fue decisivo. Las de 1960 fueron unas elecciones muy ajustadas, donde Kennedy ganó por un puñado de votos y por unos cuantos estados. El propio Nixon atribuye su derrota a ese debate de televisión y luego, en las próximas campanas en las que se presentó -no lo hizo en el 64, pero sí en las posteriores- nunca quiso que hubiera debate y siempre tuvo una relación de amor-odio con los medios de comunicación y con la televisión".
Rodríguez Virgili también desgranó las claves que permitieron a Kennedy imponerse a Nixon en el debate: "Los que escucharon el debate por la radio dieron como ganador a Nixon, según las encuestas, y los que vieron el debate por televisión dieron por ganador a Kennedy. Fueron muchos los elementos decisivos: por ejemplo, Kennedy apareció con un traje azul y camisa también azul, que en una televisión en blanco y negro quedaba mucho mejor que el traje gris y la camisa blanca de Nixon. Además, a Kenedy se le veía moreno. Recordemos que este debate fue en septiembre, así que venían de una larga campaña durante el verano y a Kennedy le gustaba tomar el sol, algo que ahora nos parece muy normal pero que en aquellos años no era tan común, y menos para gente ocupada como ellos. Nixon aparecía más pálido, al parecer también -y aquí entramos en el terreno de la leyenda- porque había sido operado de una rodilla unos pocos días antes y al bajar del coche se dio un golpe que hizo que tuviese fiebre, que estuviese malhumorado y que se le viera cojear durante el debate. Tampoco sabemos cuánto hay de leyenda sobre el asunto de que Nixon no se quisiera maquillar, porque era muy hombre y entonces esas cosas no estaban bien vistas. Lo cierto es que tenía una barba cerrada ya y no daba bien en cámara".
"También los propios discursos marcaron la diferencia. Nixon, que era el vicepresidente, llevó un discurso muy pegado a los datos, a los logros, mientras que Kennedy realizó un discurso más aspiracional, buscando las emociones o las sensaciones por delante de la razón o la argumentación. Incluso hubo un momento en el que Nixon se dio cuenta de ello y le dijo que el desacuerdo entre ambos no eran los objetivos, sino los medios para alcanzarlo. Todos queremos unos Estados Unidos más grandes y mejores, pero cómo lo va a hacer, le preguntó. En los debates actuales se sabe de la importancia de la imagen y que lo que al final queda en los telespectadores es una sensación de credibilidad, de confianza, y esa imagen la ganó de forma arrolladora Kennedy", añadió.
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