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120 aniversario

Ocho directores desde 1903

Desde José Vicente Berazaluce a Miguel Ángel Riezu, han sido ocho directores los que han estado al frente de Diario de Navarra

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José Vicente Berazaluce, Eustaquio Echauri, Mario Ozcoidi, Raimundo García 'Garcilosa', José Javier Uranga, Julio Martínez Torres, Inés Artajo y Miguel Ángel RiezuARCHIVO
  • Diario de Navarra
Publicado el 13/03/2023 a las 06:00
Son ocho los directores que ha tenido Diario de Navarra desde sus comienzos. De los siete primeros se ofrece en estas páginas un resumen de sus biografías. Desde septiembre de 2021, cuando se jubiló Inés Artajo, dirige el periódico el Miguel Ángel Riezu Boj. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, comenzó a trabajar como becario en el periódico en 1983. Padre de tres hijos, ocupaba el puesto de subdirector desde 2004. Es autor de diversos trabajos sobre historia económica navarra del siglo XIX y colaboró en la obra de la Gran Enciclopedia de Navarra. Como periodista escribe una columna dominical, ‘El Rincón’, donde aporta análisis y reflexiones sobre la actualidad económica y política de la Comunidad foral. Es autor del boletín o newsletter digital ‘Marca Navarra’.

José Vicente Berazaluce (1903/1905)

El primer director que tuvo Diario de Navarra fue José Vicente Berazaluce Ramos (nacido en Madrid, en 1848, y fallecido en Pamplona el 31 de enero de 1915), quien permaneció en el cargo desde enero de 1903 hasta junio de 1905. Era un profesional con experiencia: hasta llegar a la calle Zapatería había trabajado en diversos periódicos de la época y en 1898 fue el director de El Eco de Navarra. A su trayectoria profesional había que añadir sus conocimientos después de haber sido jefe de Estadística de Navarra.
José Vicente Berazaluce fue el encargado de organizar la primera redacción del periódico, formada por Eustaquio Echauri, Ponciano Larraya, José Pérez de Eulate y Mario Ozcoidi.
El director infundió tranquilidad y aconsejaba, junto con Pérez de Eulate, a los novatos en las lides periodísticas. El grupo mantenía intensas reuniones las primeras semanas de la puesta en marcha del Diario. «Culto y austero periodista que durante años y años trabajó en diversos periódicos de Pamplona y consagró toda su vida al trabajo». De este modo ilustraba su figura Mario Ozcoidi, compañero de redacción y tercer director que tuvo Diario de Navarra.
Su nombramiento como director tuvo un carácter provisional hasta abril de 1903. Fue entonces cuando la junta general de La Información le ratificó en el cargo. Su salida del periódico se produjo en junio de 1905.
La dimisión estuvo motivada por una carta que remitió al alcalde liberal de Pamplona Joaquín Viñas. En la misiva confesaba sus diferencias ideológicas con el periódico.

Eustaquio Echauri (1905/1906)

Eustaquio Echauri Martínez (Azcona 1873-Madrid 1953) fue conocido por sus artículos bajo el pseudónimo de Fradúe. Era una persona culta: dominaba más de veinte lenguas clásicas y modernas, y había cursado Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de Pamplona. Cuando abandonó la carrera sacerdotal ingresó en 1902 en el periodismo.
En los primeros años de Diario de Navarra llevó el peso del periódico con las secciones «Nuestras posiciones» y «Burla, burlando». Su pluma era brillante, mordaz y batalladora. Fue director de junio de 1905 a mayo de 1906.
Eustaquio Echauri fue protagonista de una gran polémica con el obispo de Pamplona que llevó implícita una querella por injurias del rector del Seminario y acabó con su destierro y el abandono de Diario de Navarra. El origen estuvo en un artículo en el que criticaba al rector del Seminario por no haber dejado a los seminaristas asistir a la consagración de los obispos navarros Francisco Baztán y Eustaquio Illundáin. El obispo llamó a los curas a no colaborar con el periódico, el Vaticano dio la razón al Diario, pero la condena por la querella presentada por el Seminario desterró a Echauri.
Después de este hecho se marchó a Roma, donde se especializó en lenguas clásicas. Consiguió la cátedra de Latín, además de la de Griego y Sánscrito. Publicó libros, destacando su «Gramática Latina» y los diccionarios de latín y griego.

Mario Ozcoidi (1906/1912)

Con 28 años fue director del periódico, al que perteneció desde su primer número. En el cargo permaneció de mayo de 1906 a octubre de 1912. Fue el director de la transición de Diario de Navarra. Mario Ozcoidi Castán nació en Lumbier, en 1878, y murió en Pamplona, en 1968.
Mario Ozcoidi se vio envuelto en un problema con los «duendes de imprenta». En la noche del 7 de agosto de 1911 el responsable de talleres rellenó el hueco de una página con un suelto cogido del periódico madrileño El Mundo. El texto se refería al Rey Alfonso XIII. El fiscal de la Audiencia de Pamplona lo consideró injurioso e inició de oficio una querella contra el director de Diario de Navarra. Mario Ozcoidi, en un gesto que le honró, se hizo responsable de lo sucedido, exculpando al regente de talleres. La absolución inicial de la Audiencia pamplonesa quedó en agua de borrajas tras el recurso del fiscal. El Tribunal Supremo condenó a Ozcoidi a 8 años y 1 día de presidio mayor. Su estancia en prisión se prolongó sólo 93 días después del indulto concedido por Alfonso XIII. El Rey se hizo eco de la petición de clemencia realizada por el Gobierno presidido por el Conde de Romanones, además de la solicitada por numerosas entidades de España.
Mario Ozcoidi volvió a la dirección del periódico, pero la desagradable situación le llevó días después a renunciar al cargo y quedar como redactor jefe, donde permaneció hasta su jubilación en 1941.

Raimundo García ‘Garcilaso’ (1912/1962)

El director de la consolidación del periódico fue Raimundo García García, ‘Garcilaso. Nació en Madrid, en 1884, y murió en Pamplona, en 1962. Hasta su muerte, en el mes de octubre, permaneció al frente de Diario de Navarra desde 1912. Fueron cincuenta años sin interrupción al frente del periódico, tiempo en el que consolidó el periódico.
Raimundo García, soltero, llegó a Pamplona en 1902, a la edad de 18 años, para trabajar en El Eco de Navarra, por aquel entonces el periódico más importante de la Comunidad foral. En ese medio realizó crónicas de representaciones teatrales y conciertos, algunas de ellas en verso. Creó una sección llamada «Navarra pintoresca», donde escribió sobre paisaje, costumbres y hechos destacados de Navarra. Pasaron nueve años hasta que, en 1911, llegara a Diario de Navarra. No tardó mucho en manifestar su iniciativa y crear nuevas secciones, con brillantez y total dedicación al periódico. En sólo un año ya ocupó la dirección, después de que renunciara su antecesor, Mario Ozcoidi Castán.
Su valía como periodista quedó demostrada especialmente en sus crónicas de la Guerra de Marruecos. A ese país se marchó como corresponsal, lo que le sirvió para mantener contactos con generales del Ejército español que años después marcarían la historia del país.
Garcilaso logró gran popularidad como periodista y prestigio en su puesto de director en el periódico más importante de Navarra. Estas dos circunstancias y el enfrentamiento de las dos Españas explican su participación en la arena política. Fue diputado en las Cortes durante la dictadura de Primo de Rivera y en la República. Combatió la República, proclamada después de las elecciones de 1931. Su participación en la política fue activa: destacó en el rechazo al Estatuto de Estella y fue enlace civil de Mola en los inicios de 1936.
Raimundo García defendió la unidad de España, la foralidad y la españolidad de Navarra, un tipo de sociedad occidental y cristiana alejada del marxismo y del capitalismo. Una muestra de esto último es que se negaba a publicar en el periódico las cotizaciones de la Bolsa.
Con el pseudónimo de Ameztia realizaba crónicas de internacional, sección en la que centró su trabajo. Fue germanófilo durante la Segunda Guerra Mundial .
En sus 50 años como director el periódico sufrió importantes cambios. En 1915 se introdujo la composición a máquina (linotipias) para sustituir a la composición manual de las páginas; en 1921 se unificaron todas las dependencias del periódico en el número 49 de la calle Zapatería; en 1922 se adquirió una rotativa capaz de imprimir periódicos de hasta 16 páginas; en 1923 aparecen las primeras fotografías y dibujos gracias a la incorporación del fotograbado; en 1932 llegaron los teletipos y se anularon las conversaciones telefónicas para obtener información; en 1934 se instaló una estación de radiotelegrafía que permitió obtener información de la BBC.

José Javier Uranga (1962/1990)

José Javier Uranga Santesteban (Pamplona, 1925-2016) dirigió Diario de Navarra durante casi 30 años, entre 1962 y 1990, hasta que se jubiló voluntariamente. Accedió al cargo después de la muerte de Garcilaso. En esta etapa como director el rotativo afrontó una notable modernización y expansión hasta convertirlo en uno de los trece más importantes de España. Fue una figura clave en la historia reciente de Navarra, especialmente en los difíciles años de las postrimerías del franquismo y en la Transición, durante la que trabajó a favor de una apertura política que no pusiera en riesgo la identidad navarra. Cuando asumió la dirección del periódico en 1962 la tirada rondaba los 20.000 ejemplares. Cuando se jubiló en 1990 rozaba los 55.000. Entre ambas fechas, Uranga impulsó notables reformas. Como la rotativa no podía imprimir más de 16 páginas, decidió el traslado de la sede del periódico desde la calle Zapatería hasta las actuales instalaciones de Cordovilla. Aquí se instaló una nueva rotativa. Además, durante su dirección se adoptó para el periódico el formato tabloide, más cómodo y moderno.
José Javier Uranga, casado y padre de un hijo y una hija, era licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza (1953), obtuvo el título de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid en el año 1956 y se doctoró en Historia por la Universidad de Navarra (1983).
En Diario de Navarra empezó a colaborar en 1942 y once años después (1953) entró a formar parte de la redacción. Hasta llegar a la dirección desempeñó labores de redactor, redactor jefe y subdirector.
Su entrada en la dirección coincidió con años de censura para la prensa nacional y con la posterior Ley de Prensa de Manuel Fraga (1966). Uranga dirigió el periódico en época de incertidumbre, en la Transición y en la consolidación de la democracia.
En su propio cuerpo sufrió el ataque de quienes intentaban silenciar su voz. ETA atentó contra él en agosto de 1980, cuando fue ametrallado en el aparcamiento del periódico, en Cordovilla, un atentado que estuvo a punto de costarle la vida. Necesitó un año para recuperarse de las heridas.
En 1981 recibió la Pluma de Oro de la Libertad de Prensa, concedida por la Asociación Mundial de Periódicos (WAN) y el premio de la Unión de Periodistas.
José Javier Uranga Santesteban utilizaba el pseudónimo de Ollarra para firmar una serie de artículos. Sus opiniones destacaron por su claridad, su estilo, su intencionalidad y por captar los temas que preocupaban a la sociedad navarra. «Desde el gallo de San Cernin», «Guindillas en aceite» o «La noria» son tres ejemplos de las secciones que él creó y encabezó en las páginas del periódico.
Por su trayectoria, Uranga está considerado como un nombre clave, imprescindible y fundamental en la historia del periodismo navarro del siglo XX. Las razones que lo avalan son claras: por ser el periodista más leído, por su estilo literario y por ser uno de los profesionales, también en su faceta de escritor, mejor documentados en historia y arte, y mejor informados en materia social y política. Además de periodista, José Javier Uranga también ejerció la docencia: fue profesor en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra y de Literatura en el instituto Ximénez de Rada de Pamplona. Como escritor, publicó varios libros: ‘La población de la Navarrería de Pamplona’, ‘Fueros de la Merindad de las montañas’, ‘El libro de monedaje de Tudela’ y ‘Ujué medieval’, sobre demografía medieval navarra; artículos de investigación histórica; un libro sobre las Bardenas Reales de Navarra, ilustrado con obras de Muñoz Sola, pintor al que le unía una estrecha amistad; ‘Once romancillos de tejas abajo’ y ‘Mis versos del colegio’, de poesía.
Uranga fue presidente de la Asociación de Prensa de Pamplona. De 1991 a 1995 formó parte del consejo de administración de La Información SA. En 2001 fue nombrado presidente de la Fundación Diario de Navarra y en 2003 la Universidad de Navarra le concedió el premio Brajnovic de Comunicación.

Julio Martínez Torres (1990/2005)

Julio Martínez Torres (Pamplona, 29 de diciembre de 1938) accedió a la dirección del periódico al jubilarse José Javier Uranga. Mantuvo este cargo hasta 2005, fecha en la que se jubiló. Periodista por el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, también se licenció en Derecho en el mismo centro y como maestro por la Escuela de Magisterio de Pamplona. Casado y padre de tres hijos, comenzó a trabajar en Diario de Navarra en 1962, fue nombrado redactor jefe en 1966, director adjunto en 1987 y director en 1990. De 1968 a 1972 compaginó su labor en este periódico con la de director de Norte Deportivo, un semanario que editaba Diario de Navarra los lunes y que llegó a tirar 15.000 ejemplares. Bajo su dirección, Diario de Navarra lanzó la edición digital, nacida en octubre de 1998, se rediseño el periódico en su totalidad en 1998 y se añadió un nuevo bloque de contenido, Diario 2, que hoy se mantiene y que engloba a cultura, ocio, sociedad y servicios. Otros de sus logros fue la creación de las ediciones (Pamplona y Tudela en 1999, y Estella en 2000), el impulso de libros y colecciones por fascículos que han enriquecido el periódico desde 1992 y de los Anuarios, así como la colección Biblioteca Básica de Navarra (52 volúmenes de temas navarros). Su opinión como director quedaba reflejada bajo el pseudónimo de Espectador. El sexto director de Diario de Navarra fue directivo de la Asociación de la Prensa de 1969 a 1983 y compaginó su trabajo el periódico con el de profesor de Redacción Periodística en la Universidad de Navarra. A lo largo de su carrera ha ofrecido cursos y conferencias en distintos foros y encuentros profesionales.

Inés Artajo (2006/2021)

Inés Artajo Ayesa accedió a la dirección al jubilarse Julio Martínez Torres en 2006 y se convirtió en la única mujer directora entre los 40 mayores periódicos españoles del momento. Permaneció en el cargo hasta su propia jubilación en 2021, cuando cumplió los 65 años, después de más de 43 de trabajo periodista en el rotativo. Nacida en 1956 en Pamplona, vivió hasta los once años en Ujué, donde su padre era secretario del ayuntamiento. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra en 1979. Comenzó a colaborar en Diario de Navarra en 1978 y se integró en su plantilla como redactora en 1979, en un momento en que no había ninguna otra mujer en la redacción. Madre de un hijo, Inés Artajo ha sido jefe de sección (en 1989), redactora jefe (en 1990), subdirectora (en 2000) y desde 2002 era directora adjunta del periódico.
Su trabajo profesional se ha plasmado en casi todas las secciones del periódico. Se especializó en su día en temas sociales como educación y salud. En 1983 inició otra etapa profesional con la sección de grandes entrevistas «La otra orilla de...», convertidas en un viaje al interior de los personajes que han protagonizado la Navarra de la segunda mitad del siglo XX.
A lo largo de una década, y cada semana, realizó más de trescientos retratos y entrevistas de actualidad, que se identifican por un estilo literario propio, y por combinar las preguntas más comprometidas con el respeto a la persona. Un puñado de estas conversaciones ha quedado plasmado en un libro (’Entrevistas con Navarra al fondo’, 2003) editado en la Biblioteca Básica de Navarra.
Inés Artajo ha dedicado también lo mejor de su vida profesional a la crónica política, faceta a través de la cual ha dibujado los avatares de la vida pública en la Comunidad foral. Llevan su firma en el periódico crónicas que permiten seguir desde el nacimiento del Amejoramiento, a la llegada al gobierno del PSN tras la transición, su ascenso y caída, la unión de los partidos de centro derecha que permitió luego la victoria de UPN y las fracturas que le siguieron, retratadas con documentada exactitud e independencia de criterio. En los años anteriores a su nombramiento como directora, su labor profesional estuvo más centrada en tareas directivas del periódico. Bajo la dirección de Julio Martínez Torres coordinó el trabajo de la redacción y planificó su reorganización para adecuarla a los tiempos. En sus años al frente de Diario de Navarra lideró la transformación del periódico y de su edición digital. En 2020 tuvo que afrontar la pandemia de la covid y adaptar la estructura de la redacción y de las secciones del periódico a esta situación inédita. En sus últimos meses en el cargo, trabajó con intensidad en la renovación del periódico impreso que culminó con la compra de una rotativa. Como colofón a su trayectoria profesional, Inés Artajo recibió en 2022 el premio Luca de Tena, el más prestigioso del periodismo español a una trayectoria.
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