De cuando Renfe volvió a dejar tirados a los viajeros
Publicado el 14/10/2026 a las 07:14
El pasado 12 de octubre, más de 10.000 viajeros sufrimos una historia terrorífica al puro estilo de Edgar Allan Poe: la nueva tropelía (otra más) que Renfe comete a los viajeros. En verdad, viajar con Renfe asusta más que cualquier historia del autor norteamericano. Llegar sano, salvo y a tiempo en uno de sus trenes representa una utopía. Tener una buena experiencia en su página web es irreal. Disfrutar de sus servicios constituye un imposible. En esta ocasión, el incendio de uno de sus trenes provocó retrasos y cancelaciones que impidieron el viaje de millares de personas. Un suceso fortuito e inesperado que con un mínimo de diligencia se podría resolver o, cuanto menos, mitigar. El problema es que a los dirigentes de la empresa pública no se les puede pedir competencia, profesionalidad y tacto humano. Los viajeros (ciudadanos normales, trabajadores, estudiantes) pagaron una vez más la necedad y la estulticia de los máximos responsables ferroviarios. La compañía estatal, pese a su ya escaso prestigio, insiste en atropellar e insultar la dignidad ciudadana. Yo ya me he cansado. Seguiré leyendo a Edgar Allan Poe en cualquier otro transporte que no sea Renfe.