Cuando emanciparse es un privilegio de pocos
Actualizado el 06/10/2026 a las 10:07
Escribo estas líneas con la mezcla de incertidumbre y frustración que compartimos muchos jóvenes de mi generación. A mis 22 años, estudio en la universidad Pompeu y mi gran preocupación no es sólo aprobar los exámenes, sino saber dónde voy a vivir el próximo curso.
Buscar un piso o una habitación de alquiler se ha convertido en una carrera de obstáculos insostenible. Los precios actuales están completamente desvinculados de la realidad económica de los estudiantes y de las familias que nos apoyan. En muchas ciudades, una simple habitación en un piso compartido supera con creces lo que un joven puede ganar trabajando a tiempo parcial, obligándonos a destinar casi la totalidad de nuestros ingresos o de los ahorros familiares solo a pagar un techo. Esto frena nuestra independencia, limita nuestras opciones formativas y nos genera una ansiedad constante.
La vivienda es un derecho básico y una condición indispensable para poder construir un futuro con dignidad. No pedimos lujos, sino estabilidad y precios justos que nos permitan estudiar y empezar nuestra vida adulta sin ahogarnos antes de empezar. Espero que desde las instituciones se escuche este grito de auxilio y se tomen medidas reales antes de que emanciparse sea un privilegio exclusivo de unos pocos.
Raquel Torres, estudiante.