El sistema educativo navarro hace aguas

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Héctor Fernández BahÍllo

Actualizado el 14/09/2026 a las 11:35

En este momento de revisión y nuevas intenciones aireadas por el informe PISA, es importante no quedarse en la superficie y poner en cuarentena titulares que llevan a confusión. Como defensor y partícipe de la escuela pública, no puedo evitar revolverme cuando veo noticias que ensalzan los centros concertados sin profundizar en los datos. Y no se trata de encender una batalla dialéctica entre pública y concertada, pues ante todo debemos buscar una educación de calidad que garantice el futuro de nuestra sociedad. Pero ahí es donde los datos me asustan, porque la concertada tal vez haya sacado mejores notas en sentido numérico, pero su fracaso ha sido, también, mayúsculo. La educación navarra encierra una realidad antagónica al concepto de inclusión que se pretende vender. Partamos de que somos la tercera comunidad con menor peso de la pública, un 64% en secundaria, y restando el alumnado que estudia en euskera, la pública en castellano se queda en aproximadamente un 45%. 

Aunque es algo evidente a simple vista en los patios de los centros, y a falta de datos más recientes que probablemente no hayan mejorado la situación (pues según PISA hemos pasado de un 20% a casi un 27% de inmigración), los últimos informes constataban de manera recurrente datos preocupantes: un altísimo porcentaje del alumnado vulnerable recae en esa escuela pública (hablamos de en torno a un 70%), así como del alumnado extranjero (más de un 80%). De este volumen, a su vez, la pública en castellano (modelos A/G) acogía más del 80% (dejando al euskera con una población socioeconómicamente más homogénea), y eso sin olvidar la tremenda presión que soporta una vez comenzado el curso debido al alumnado de incorporación tardía. ¿Es esta una escuela inclusiva? ¿o una guetificación encubierta? Nos encontramos ante una sobrecarga sistémica que está destruyendo cualquier oportunidad de subirse al maltrecho ascensor social que debería ser estandarte de la educación navarra. ¿Es esta la sociedad que queremos? ¿la realidad que nos venden los titulares? ¿la escuela que nos merecemos? ¡Que bonita es la inclusión, sí...pero depende de la escuela!. La distribución es tan asimétrica que cualquier comparación es irresponsable. Y sí, la concertada ha sacado mejores notas pero, con su nivel socioeconómico y la inversión y apoyo familiar que manejan (salvando algunos centros urbanos que acogen gran parte de su cupo de vulnerabilidad), debería aspirar a ser líder europeo de la OCDE junto a Estonia (casualmente un sistema eminentemente público). 

Sin embargo, su caída ha sido igual de alarmante, 28 puntos en comprensión lectora y 25 en matemáticas en tan solo 4 años. Teniendo en cuenta que, según la OCDE, un curso escolar equivale aproximadamente a 20 puntos, saquen sus propias conclusiones. Ambiguamente, en el estudio ‘Evaluación Nacional de la Enseñanza Bilingüe en España’ que presentó el Departamento de Educación hace tan sólo tres meses, los programas PAI y British de Navarra en Secundaria se alzaron con el podio nacional, por delante de comunidades como Madrid o Cantabria, y obteniendo resultados académicos significativamente superiores a la media del resto de autonomías en las competencias evaluadas (comprensión, lectura, escritura y expresión oral). En este caso, la escuela pública asumía un 60% del PAI y un 100% del British y, también curiosamente, los resultados de la pública en secundaria fueron superiores a los de la concertada. Poco se habló entonces, pero aun sin ser un estudio de tal calado como PISA, tal vez nos está mostrando un camino a seguir, animando por fin a abrir el melón de los Modelos y Programas. 

Cierro insistiendo, son estas unas líneas para despertar la reflexión, no se trata de ver quién lo hace mejor o peor, hablamos de nuestros hijos e hijas, de la sociedad que llenará las calles, pueblos y ciudades de nuestra comunidad, pero desde luego es el momento crucial para poner en entredicho nuestro sistema educativo, para dar una respuesta adecuada y real a ese índice tan alto de inmigración y vulnerabilidad social, para proteger a la escuela pública en castellano de asumir una carga tan desproporcionada, y para enfrentarnos juntos, y sin tintes políticos, a las causas que han provocado este descalabro foral y nacional en PISA.

Héctor Fernández BahÍllo. Director del IES Basoko

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