Violencia impune
Publicado el 30/07/2026 a las 07:19
La reciente y brutal agresión sufrida por una menor, a manos de otras de similar edad, no es un hecho aislado, sino el enésimo síntoma de una alarmante degradación social que vuelve a sacudir, una vez más, la conciencia de una sociedad que se autopercibe indefensa.
Nos enfrentamos a un repunte insostenible de la criminalidad juvenil, a una ola de violencia explícita, grabada y orgullosamente difundida en redes sociales que abarca desde palizas hasta asesinatos, pasando por violaciones grupales, perpetrada por menores que se sienten impunes e inimputables.
El aumento de estos salvajes sucesos, además de una crisis de valores, evidencia el fracaso estrepitoso de la actual y obsoleta Ley del Menor. Concebida bajo un buenísimo, un espíritu exclusivamente garantista y bienintencionado, se ha convertido en un escudo que otorga impunidad al menor que piensa, como buena parte de la sociedad, que delinquir sale gratis antes de los 18 años, confundiendo la reinserción con la ausencia de castigo. Trágico error que desprotege a las víctimas.
Es urgente abandonar los eufemismos políticamente correctos. No estamos ante chiquilladas o meras conductas antisociales, un crimen es un crimen, estamos ante delitos flagrantes, sin importar fecha de nacimiento u origen del agresor que comete, graba y distribuye el hecho, que exigen penas proporcionadas al daño causado.
La minoría de edad no puede seguir siendo una patente de corso para el terror. (...) Nuestra justicia debe actualizarse, es inaplazable abordar una reforma penal profunda que rebaje la edad de responsabilidad penal para agresiones sexuales y delitos de sangre, de lo contrario el Estado estará desamparando a los más vulnerables y dinamitando los cimientos de la justicia. Mantener la ceguera legislativa ante esta preocupante realidad criminal no es progresismo, es una incontestable dejación de funciones de nuestros legisladores que condena a nuestra sociedad a la desprotección y al miedo.
Félix Eugenio García Cortijo