La lacra de los "ensuciaparedes"

Javier M. Elizondo Osés

Publicado el 26/07/2026 a las 08:38

Digo “ensuciaparedes” pues son los antagonistas incívicos de los artistas murales que, con sus obras, recrean belleza sobre paredes impersonales, creando vistas agradables en nuestros entornos sociales. Siendo de agradecer que proliferen los pueblos y ciudades que crean concursos para activar este tipo de modalidad cultural. 

A los que me refiero en este escrito son a aquellos personajes que se dedican a emborronar nuestras paredes (públicas y privadas) y nuestras infraestructuras, así como cualquier tipo de mobiliario urbano, con todo tipo de supuestos mensajes y firmas para definir su autoría y cobrar, según parece, relevancia en su caterva de tribu. Hay una “facción” de ellos que, creo, no tienen otro móvil que el de emborronar, pues no se observan mensajes de ningún tipo (al menos, yo no llego a entender que pueden querer decir con esas letras que más parecen reflejar un tipo de firma del perpetrador). De este tipo ya tenemos una desgraciada experiencia propia en mi comunidad de Mendillorri, donde nos llegaron a tapar con sus estupideces 190m2 de murales que un artista contratado, y pagado por los vecinos de la comunidad, nos realizó en los porches de acceso a la plaza interior “privada de acceso público” (es decir, sufragada íntegramente por los vecinos con un alto coste anual, pero que puede ser disfrutada por cualquier persona ajena a la Comunidad… que también, como muestra de incivismo por parte de algunas de ellas, en lugar de gratitud nos suelen dejar sus restos de cascas, latas, papeles y plásticos y, a nada que se tercie, los fisiológicos -meadas y mierdas- de sus mascotas).

Murales que reflejaban una buena variedad de animales en entornos naturales, con sus vegetaciones y cielos, a los cuales acudían para disfrutarlos buena cantidad de progenitores de ambos niveles, con sus retoños. Por supuesto, todos estos murales siguen afectados (han realizado, incluso, pintadas sobre las pintadas -es decir, se pisan entre ellos-) ya que, como no hay forma de que se ponga “pie en pared” con este tipo de lacra social, no vamos a volver a gastar un dinero (bastante) para obtener el mismo resultado, e incluso no vamos a pintar todo pues les dejaríamos unos preciosos lienzos para su actividad subnormal.

Luego hay otra “facción” que son los que se dedican a temas de calado político de tipo independentistas/nacionalistas/radicales/oprimidos por un Estado represor (dándose la tesitura, curiosamente, de plantear luchas contra supuestas imposiciones, de cualquier tipo, mediante su propia imposición) cuyas proclamas pintadas pueden observarse por donde quiera que se mire, marcando un grado de suciedad visual muy relevante. Coincidiendo que sus perpetradores suelen enmarcarse, por titulación propia, en activistas ecologistas de amplio espectro. Y a esta facción, por el principio de acción/reacción, se lleva mucho tiempo observando que se les unen sus némesis, que, desgraciadamente, también van creciendo.

Ahora sale a la palestra como noticia relevante que el mural de homenaje a Ferrán Torres/Selección española de futbol ha sido vandalizado en Barcelona al minuto cero, como ejemplo del radicalismo político de odio a todo lo que “huela” a España, que ya hemos visto en días anteriores con hechos de todo tipo (incluso de agresiones muy graves). Como ejemplo de intransigencias por el artículo 33, podríamos poner también los ejemplos de vandalización del mural de los hermanos Williams en Bilbao o de otros varios aquí, de LKN, en Pamplona. Y un largo etcétera. Y seguimos, y seguiremos, sin formar un frente común de leyes y denuncia social aparejada para que quienes ejecuten estas afecciones tengan claro que, de pillárseles (y se les puede pillar si nos empeñamos en ello), van a tener que hacer frente a unos grandes costes (económicos directos y/o de trabajos sociales; y, sin son menores, sus progenitores… de la misma forma que se sacan leyes para hacerlo con respecto al tabaco, se pueden formalizar para este tipo de incivismos; aunque, me temo, habría una clara oposición por parte de algunos grupos políticos por razones más que obvias).

Ninguna de estas personas perpetradoras de este tipo de daño social, lo hace en la propiedad de su familia ni en la suya, ni en la de los grupos a los que posiblemente pertenece, ¿verdad?.

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