El declive del patriotismo
Publicado el 25/02/2026 a las 07:23
El patriotismo es una virtud moral y cívica que consiste en el amor, la gratitud y el servicio hacia la patria. El patriota honra los símbolos patrios: el himno y la bandera. Es muy elogiable que los españoles nos emocionemos cuando se iza la bandera rojigualda y suena el himno nacional en el prólogo de una competición deportiva de carácter internacional; pero es lamentable que ese patriotismo acabe ahí, que no nos sintamos patriotas de forma habitual.
Miguel de Unamuno hablaba del riesgo de ver el patriotismo de forma estrecha, volcado en la exaltación del terruño natal. Lo llamaba “patriotismo de campanario”, donde las banderas se utilizaban para excluir al vecino del proyecto de una vida en común.
Se dice que los éxitos deportivos españoles en los últimos años han renovado el patriotismo en nuestro país, pero se trata de patriotismo ocasional y superficial. La triste realidad es que el patriotismo está dejando de considerarse un valor para ser considerado por muchos como algo obsoleto. A ello contribuye la confusión entre patriotismo y nacionalismo. Georges Orwell lo explica así: “entiendo por patriotismo la devoción por un lugar determinado y por una particular forma de vida que no se quiere imponer; contrariamente, el nacionalismo es inseparable de la ambición de poder”.
José Luis González Quirós en su obra Apología del patriotismo contrapone la fibra moral del patriotismo con el nacionalismo, al que considera una doctrina esencialmente política, que tiende a favorecer sentimientos de exclusión. En cambio, el patriotismo tiene un alto contenido ético desde el momento en que se identifica con la libertad política y el Estado de Derecho.
Quienes hoy no entienden o minusvaloran el patriotismo deberían leer a los grandes pensadores de la antigüedad griega y romana, entre otros a Cicerón. Para este último el patriotismo es “Pro legibus, pro libértate, pro patria”. (Amor a la patria entendida como sinónimo de libertad y ley).
Los dirigentes de fuerzas políticas no deben anteponer sus intereses partidistas al bien de su patria. AIgunos comentaristas políticos critican que dos partidos democráticos como el Partido Popular y Vox, con idearios parecidos en lo esencial, no se unan para desligitimar a un gobierno presidido por un autócrata.
Los escándalos de corrupción propiciados últimamente por algunos miembros de la clase política dirigente de nuestro país ¿serían posibles en una sociedad que valore la virtud del patriotismo? Ese tipo de sociedad hizo posible la honestidad de patriotas históricos como Felipe II, Antonio Cánovas del Castillo, y modernamente, la de quienes promovieron la Constitución española de 1978, entre ellos Gregorio Peces-Barba, Gabriel Cisneros y Miquel Roca. La corrupción socaba la nación, al dañar la economía y la confianza en las instituciones, mientras que el patriotismo se basa en el servicio altruista y la integridad. Educar en la virtud del patriotismo en la familia y en la escuela es la mejor prevención de la corrupción.
Gerardo Castillo Ceballos. Doctor en Pedagogía. Profesor emérito de la Universidad de Navarra