Equilibrio como modelo de vida
Publicado el 15/01/2026 a las 07:30
Es ineludible que vivamos con el signo de los tiempos. Modernidad impone ritmo, velocidad, productividad. La que nuestro entorno nos genera, y la que además nos auto exigimos para no quedar atrás. El mercado nos trae desarrollo y crecimiento, pero nos sisa de nosotros mismos. De tiempo y concentración a una mirada en el espejo. El mercado es competitividad, rendimiento, resultados bursátiles… Agobios presupuestarios y precariedad laboral. Nos privamos del gozo de comprometernos con lo nuestro. De ensimismarnos con los resultados logrados. Nos separa de los oficios bien hechos; del cine como arte, no como beneficio; de la música que nos seduce y del poder de una canción; del deporte, no tan perfeccionista ni estético, pero más abigarrado con nuestras metas sencillas y la afición, y sobre todo, alejado en sus élites de figurines ridículos que imponen modelo a nuestros jóvenes. Incluso la política parece que ha dejado de ser servicio, para adentrarse en un brusco despropósito de autointerés. Hemos de adaptarnos a los tiempos, sí, pero acompañados del mismo modo por la esencia de nuestras pequeñas cosas, que nos orientan mejor a allí de donde viene la armonía; a ese rincón a donde nos llega el sol.