El "absentismo" se ha instalado en nuestro vocabulario
Publicado el 08/01/2026 a las 07:28
La palabra “absentismo” se ha instalado en nuestro vocabulario como un síntoma silencioso de una sociedad que se desconecta. No solo faltan trabajadores a su puesto: también faltan estudiantes al aula y ciudadanos a las urnas.
En el gran consumo, más de la mitad de las empresas señalan ya el absentismo como su principal problema de gestión de personas, 14 puntos más que hace un año, y algunas recurren incluso a detectives privados para controlar bajas y fraudes. Al mismo tiempo, el absentismo laboral global ronda el 6,7% de las horas pactadas, con un impacto evidente en productividad y costes.
En educación, el abandono temprano ha bajado al 13%, pero seguimos entre los peores de la Unión Europea: demasiados jóvenes se marchan del sistema sin una cualificación mínima. Y en Extremadura, la abstención en las recientes elecciones ha alcanzado su récord democrático, consolidando un alejamiento preocupante de una parte del electorado.
Quizá el verdadero problema no sea solo que la gente “no acude”, sino que siente que ni la escuela, ni la empresa ni la política acuden ya a sus problemas. Mientras no abordemos esa brecha de confianza, seguiremos sumando formas de absentismo.
Y quizá algo tenga que ver una política instalada en la trinchera, más pendiente de señalar culpables que de construir consensos básicos. Tal vez el mejor deseo para el Año Nuevo sea que la clase política despierte de este “pasotismo” que está demostrando.