Con mis hijos que no cuenten
Publicado el 04/12/2025 a las 07:32
En los últimos meses se está haciendo patente que la historia se puede repetir. A poco que conozca uno el devenir de la primera mitad del siglo XX en Europa en general y España en particular, se le ponen los pelos de punta. En Europa ya se habla de prepararse para una posible guerra por la amenaza rusa, pero a nadie se le escapa que de llegar, sería la tercera guerra mundial ( y seguramente la última) Aquí en España, como ya pasó hace 90 años, vamos por libre y hay borregos que deben querer una para nosotros solos.
Observo preocupado como de unos años aquí, la mediocridad ha invadido la vida política y periodística. Es raro ya, ver debates profundos sobre economía liberal o socialdemocracia y hablar del otrora reivindicado “centro”, parece que ya no es rentable políticamente.
El comunismo, fracasado como sistema allí donde se ha impuesto, se disfraza de ecologismo, feminismo y animalismo elevado a la máxima potencia y últimamente como defensor de una inmigración desordenada y el derecho a usurpar la propiedad privada, y como un acto de acción- reacción ha echo aflorar un movimiento contrario, populista y que sirve como estimulante de la polarización, la división en bandos y al final el enfrentamiento civil.
Aquí en Navarra ya lo vivimos no hace mucho con el tal Vito Quiles y los encapuchados de siempre. El empeño por enfrentar, dividir y polarizar a la sociedad para extraer de ahí un rédito personal sin ser conscientes de las consecuencias que puede acarrear es inmoral. Infundir odio hacia quien piensa distinto para tapar la mentira y la corrupción, puede dar resultado a corto plazo pero a la larga puede tornarse en desastre. Hablar de “las derechas” y “las izquierdas” es intentar ahondar en una división que no es real. O es que no esta la social democracia más próxima al liberalismo que al comunismo. O es que no está el liberalismo más próximo a la socialdemocracia que a un capitalismo desaforado.
Sin embargo, hay quienes engloban la social democracia junto con el comunismo, cualquier independentismo ( incluso con tintes capitalistas) y hasta Bildu (contrario a Itoiz, canal de Navarra, autovía de San Sebastián, TAV, etc) y le llaman bloque de izquierdas o progresista. La inmensa mayoría de la población no es tan diferente u opuesta.
Madrugan, trabajan, se esfuerzan, viven la vida lo mejor que pueden y desde luego desean vivir en paz y a poder ser que no les roben ni con impuestos abusivos ni con corrupción. Después de las alternancias políticas habidas en los últimos 50 años, donde han gobernado partidos de todos los colores es absurdo ir a votar con “ la nariz “ tapada.
Creo que la sociedad debe ser madura y apartarse de las posturas más radicales, de quienes defienden y homenajean al terrorismo, de quienes piensan que trocear España les hará vivir mejor cuando lo que habría que hacer es potenciar Europa, de quienes creen que tienen recetas mágicas para solucionar problemas y de quienes utilizan sus cargos para robar.
Hay que cultivar la sensatez, hay que reivindicar el centro, ese, que sin ser perfecto no pisotea a ningún extremo. Pero vamos, que si al final la historia se repite y nuestros mandatarios provocan una guerra , como ya se por experiencia que los “Francos y Carrillos “ de turno no van a ir al frente y como ya intuyo que los hijos de Putin, Macron, Sánchez o Trump no van a terminar enterrados en cunetas o en cementerios (en cualquier caso muertos), con los míos que no cuenten tampoco.