Política de baja calidad
Publicado el 02/12/2025 a las 07:24
El 20 de octubre de 2011 la banda terrorista ETA anunció el fin de su violenta actividad y siete años más tarde se produjo su disolución definitiva. En España, las últimas víctimas de ETA fueron dos guardias civiles, cuyas vidas fueron truncadas el 30 de julio de 2009 en Palma de Mallorca. En marzo de 2010, hace más de quince años, la banda terrorista asesinó a su última víctima: un policía francés que se encontraba en la localidad gala de Dammarie-lès-Lys. En este país llevamos más de dieciséis años sin víctimas de ETA, sin embargo, ellas y sus ejecutores siguen siendo utilizados, sin el menor escrúpulo y menos aún empatía, con fines electorales. Esta constante que se produjo durante el pavoroso periodo de actividad terrorista parece seguir vigente en 2025, sostenida por políticos rabiosos que no conciben trabajar constructivamente desde la oposición, lo que les lleva a pisotear la memoria de quienes injustamente murieron o sufrieron el horror del terror, incluidos en ellos miembros de su propio partido. Siempre ha resultado asquerosa esta actitud que deja en evidencia el rastrero nivel moral de quien trata de beneficiarse del dolor ajeno. ¿Por qué no recurren a propuestas que mejoren la calidad de la vida de la gente para ganarse su confianza? Creo que la sociedad saldría ganando y se recuperaría una forma de hacer política alejada de la incultura y la zafiedad, también creo que, en general, no están por la labor.