Pamplona, ciudad de “manifas”
Publicado el 30/11/2025 a las 08:23
Pamplona se ha convertido en la capital europea de la manifa semanal. Da igual el noble motivo: Palestina, la vivienda, violencia machista, clima, pensiones, el fascismo, los presos… Cada sábado toca movida. Y siempre con el mismo soniquete 3-3, ese ritmo idéntico al viejo “euskal/preso/a-euskal/herri/rá”. Si cambias las palabras, la melodía se actualiza sola. Debe ser herencia o sello de familia.
El problema no es manifestarse. El problema es la barra libre. La ciudad queda bloqueada, los desvíos son eternos y la sensación es desesperante: quien quiera simplemente pasear, trabajar o volver a casa sin jugar al laberinto urbano… mala suerte. Aquí manda la causa del día, y siempre por el centro. No se hace ni en la Txantrea ni en la Rotxapea. Bonita forma de cohesionar la ciudad.
Y encima, últimamente, parece que Pamplona se está convirtiendo en destino preferente del turista de manifa. Gente que viene de fuera a desfilar, gritar y marcharse dejando el marrón (y sus pegatinas) a los vecinos del centro. Algo muy parecido al turismo de kale borroka que ya vimos en el campus de la Universidad de Navarra con el caso de Vito Quiles: llegan, montan el numerito y se van.
Manifestarse es un derecho. Colonizar la ciudad cada fin de semana, no. Si todo es urgente, nada lo es. Y si cada sábado tenemos procesión reivindicativa, igual toca que el Ayuntamiento revise el equilibrio entre libertad y convivencia.
Pamplona merece oxígeno, calma y sentido común. No todo vale, y desde luego no hace falta convertir la ciudad en parque temático de la protesta permanente.