Realidad encubierta
Publicado el 26/09/2025 a las 07:52
Leyendo el reciente artículo de Jaime Ignacio del Burgo acerca de la relación-responsabilidad que hay entre política, políticos y gobernantes, me gustaría si cabe añadir a esa opinión basada no solo en la experiencia, sino también en el conocimiento, algo que también se pasa por alto y es muy importante tener en cuenta. La política, desde luego, como arma de crecimiento social desde tiempos lejanos, lleva aparejada conceptos reales muy mundanos y viles a veces: poder, corrupción u otros.
Los políticos, desde luego, son de estirpe variopinta y así se definen a lo largo de sus trayectorias. Unos no son y lo serán, otros fueron y ya no son, otros están en el camino aprender a serlo, todas ellas evoluciones y condiciones unidas al ser humano. Los gobernantes son definidos como aquellos que fueron elegidos en unas u otras circunstancias para impartir gobierno. En una vinculación directa, la mayoría de las veces, sobre todo en gobiernos locales o autonómicos, estos gobernantes poco tienen que ver con la política o los políticos.
Esto, que en la realidad suena raro, es porque a nivel administrativo es donde se hace la mayoría de la política del día a día y esta es impuesta por el funcionariado. Las líneas políticas las ofrecen en campaña los políticos, pero lo que se impone al final es lo que el funcionario manda o dice, ya que sus puestos perduran en el tiempo impasible a siglas o legislaturas. Tanto es así que los políticos no tienen la fuerza suficiente para cambiar departamentos o líneas enquistadas como las de Medio Ambiente en Navarra. La política es la esencia; los políticos, la voz; y los gobernantes o aquellos que al final nos gobiernan son los funcionarios que lideran los diferentes departamentos.