Entrenar la salud mental con una rutina constante y diaria

Arturo Lecumberri Martínez, psicólogo de la Clínica Universidad de Navarra

Publicado el 26/09/2025 a las 07:51

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar en el que la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de contribuir a su comunidad. Según los datos más recientes de este mismo organismo, en torno a un 12% de los adultos y a un 14% de los niños padece actualmente algún trastorno mental.

Los profesionales que tenemos cierto recorrido asistencial sabemos que a pesar de la gran variedad de factores protectores y de riesgo que modulan la dimensión salud-enfermedad mental, existen ciertos pilares transversales que se han demostrado como componentes esenciales del bienestar. Como bien indica la OMS, el autoconocimiento sobre las propias fortalezas individuales es esencial para saber ante qué retos externos podemos exigirnos el máximo de nosotros mismos, pero también la consciencia sincera de nuestras fragilidades es muy necesaria para conocer ante qué experiencias debemos cuidarnos y ponernos un límite adecuado.

Conocer bien los agentes externos que activan nuestro cuerpo y que nos llevan a situaciones de estrés sostenido es importante para poder integrar en nuestro día a día algunas rutinas que jueguen a la contra de esta inercia. Implementadas de manera constante y adecuada: el ejercicio frecuente, un sueño de calidad, una buena alimentación y algunos hobbies que sean de nuestro interés y para nuestro disfrute pueden equilibrar la balanza de nuestra regulación fisiológico-emocional.

Como seres humanos, dar lo mejor de nosotros mismos en las áreas que tienen sentido para nuestro proyecto vital (familia, carrera profesional, amistades, desarrollo personal, espiritualidad) debe ser una meta intrínseca en nuestro recorrido. En ocasiones puede resultar abrumador querer ofrecer la mejor versión de uno en las diferentes áreas que nos importan. Una escala de prioridades consciente y bien arraigada en nuestros valores puede ayudarnos ante la tarea y generarnos mayor satisfacción personal.

El mundo actual no nos lo va a poner fácil: la hiperconectividad nos va a robar los espacios para establecer las actividades necesarias para nuestro bienestar, la hiperestimulación constante activará nuestro sistema nervioso a cada momento sin que seamos demasiado conscientes de ello y la falta de tiempo favorecerá un funcionamiento automático que va a impedir las reflexiones necesarias para ser conscientes de cómo estamos y decidir hacia dónde queremos ir.

El bienestar y la salud mental en 2025 tienen más que ver con un entrenamiento que con un estado y se persiguen con una rutina constante y diaria de pequeñas actividades que hacen que nos mantengamos regulados, resilientes y estables ante los avatares de este mundo actual. A pesar de todo, seguirán existiendo momentos de tristeza y ansiedad. No se trata de alcanzar un estado de bienestar permanente, pero sí de saber volver a él cuando la vida se ponga complicada.

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