Una historia de contenedores

Carlota García Tinoco

Publicado el 29/08/2025 a las 07:28

En mayo hizo un año del día en el que la mancomunidad, en su constante velar por el bienestar de los ciudadanos, decidió retirar un grupo de contenedores de mi calle. Al parecer, una vecina llevaba tiempo quejándose de una manera tan insistente que dejaría como un simple aprendiz al del chiste de la petaca. Por lo visto, a sus delicados oídos les molestaba el ruido del camión que ni pasaba todos los días ni lo hacía a horas intempestivas.

Pues bien, tras esta decisión fueron muchos los vecinos que se quejaron (servidora incluida) alegando entre otras cosas el incumplimiento de las distancias, que, ¡oh sorpresa! solo se aplican a la recogida neumática. Vamos, que te pueden poner el contenedor en el quinto pino o donde Cristo perdió la zapatilla, y te dirán que te dan el servicio. Eso sí, cobrar te cobran igual.

La situación actual es que tenemos que ir a otro grupo de contenedores que están más lejos. ¿si es mucha distancia? Pues depende. Es poca si se trata de dar un pequeño y agradable paseo primaveral, pero si es invierno y vas con las bolsas de envases, papel, resto, orgánica, la tarjeta entre los dientes, y pensando cosas que harían que te metieran presa, se puede volver más duro que hacer el camino de Santiago con tacones. Y con esto termino mi humilde aportación y mi pequeño desahogo. Los vecinos seguiremos insistiendo con la esperanza de que nos devuelvan el servicio. ¿lo conseguiremos? ¿ustedes que opinan?

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