Combatir la ludopatía con especialistas, psicólogos y apoyo familiar
Publicado el 19/07/2025 a las 08:19
La sociedad en la que vivimos está supeditada al dinero porque sin él no podríamos llevar la vida que llevamos. Todo hay que pagarlo y todo nos cuesta pasta; dinero del que muchos carecen, incluso para subsistir, y acuden a lugares donde creen que depositando unas monedas en una maquinita o tachando unos números en un cartón se les va a solucionar la papeleta, aunque eso no va a ocurrir.
En casi todas las ocasiones, ese parné con el que quieren ganar más se diluye como el agua entre las manos. La ludopatía, esa enfermedad que corroe el bolsillo y, más grave todavía, corroe el cerebro del que no tiene la fuerza suficiente para poner el foco en otras cuestiones que no sean el juego, es uno de los problemas más acuciantes que existen en nuestra sociedad.
La edad en la que se inicia con los diferentes juegos, ya sean tragaperras, máquinas de apuestas y todo lo que conlleve la palabra premio, se ha reducido considerablemente y ya hay jóvenes tratándose, pues su proceso de adicción ha empezado. Este proceso es lento pero seguro y no ocurre ni en un día ni en dos, porque son procesos que están alojados en el cerebro y, si no se ponen en manos de especialistas, es muy difícil salir de la espiral.
La historia comienza por simple diversión, por pasar el rato, pero la cosa se complica cuando esos raticos se extienden en el tiempo, dando paso, poco a poco, a un estado en el que la persona, que ya está padeciendo, no pueda parar ni se pueda controlar. El problema ya está dentro de su cerebro y las consecuencias psicológicas son bien sabidas: ansiedad, depresión, irritabilidad, cambios de humor, culpa, baja autoestima, insomnio, aislamiento social, pensamientos obsesivos y otras consecuencias relacionadas con su vida diaria. Esto es: deterioro de las relaciones personales, problemas económicos, problemas laborales, que pueden desencadenar en despido, desatención de las responsabilidades, etcétera.
La ludopatía es un trastorno que no solo afecta a la persona que lo padece, también impacta negativamente en todas las áreas de su vida y en su entorno más inmediato, pero no todo va a ser malo, también hay buenas noticias para que este padecimiento desaparezca y la recuperación sea efectiva, y es el tratamiento y apoyo de los profesionales, que saben qué es lo que se cuece dentro de sus cerebros. Es fundamental acudir a los especialistas para abordar el problema de forma integral, así como requerir una intervención psicológica inmediata y un apoyo familiar sin fisuras. Solo de esta manera es posible mirar de frente al problema y erradicarlo de raíz.