Siete de julio

Amelia Guisande González

Publicado el 11/07/2025 a las 07:18

Rebobinar de nuevo la fecha del siete de Julio en Pamplona es convertir la cuesta de Santo Domingo en un espacio singular, un espacio reservado para el encuentro de los corredores con los toros, pero también para escuchar las voces de los mozos que, situados frente a la hornacina de San Fermín, por tres veces, periódico en mano, con emocionado brindis, le ruegan permanente intercesión.

Enfrentar el desafío de correr delante de los toros, arrimados a los mismos, en mi opinión, exige el dominio de cierto oficio, ese que va más allá de saber sortear situaciones de riesgo, de contratiempos con otros corredores, de hacerse a un lado, de no distraer a las reses, de retirarse a tiempo. Y es que comenzar la jornada presenciando un encierro y rematarla con una tarde de toros implica acercarse a descubrir el sentido del contraste entre el bullicio del ambiente y el recogimiento del torero, que, vestido con indumentaria cargada de simbolismo, encamina sus pasos a lidiar la bravura de las reses en el día del Patrón.

Por lo demás, si espectacular resulta el acontecer del ruedo entre el toro y el torero, también lo es acoger poéticamente el sentido de la dedicatoria de aquellos versos de Gerardo Diego al carismático Antonio Bienvenida: “La vida del torero y la vida del hondo aficionado, vuela la una con batir ligero, la otra reprime el curso sosegado”.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora