Aprendamos de la historia
Publicado el 09/07/2025 a las 07:34
La Cámara de los Comunes del Reino Unido ha decidido iniciar la tramitación legislativa para despenalizar el aborto en cualquier etapa de la gestación; es decir, esta reforma permitiría legalizar el aborto “hasta el momento del parto por cualquier motivo”, incluso contempla la posibilidad de abortar por sexo biológico no deseado. Independientemente de la calificación moral que esta noticia nos pudiera merecer, me viene a la memoria una cita ampliamente utilizada: “Quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla”.
En la Antigua Roma, el abandono de recién nacidos, conocido como expositio, era una práctica común. El primer código legal conocido de los romanos (450 a. C.) permitía que un padre de familia, ejerciendo la patria potestas, pudiera abandonar a cualquier niña recién nacida no deseada, y que más tarde se extendería a varones recién nacidos “deformes o débiles”. Es decir, era frecuente dejar expuestas a niñas recién nacidas fuera de los hogares, donde podrían ser vistas por alguien que las quisiera, pero lo habitual era que fueran víctimas de los elementos y/o animales. De hecho, es célebre el fragmento de una carta del año 1 a. C. escrita por un legionario romano a su esposa embarazada: “Todavía estoy en Alejandría. Si sucede que nace el bebé antes de que vuelva a casa, si es niño, consérvalo; si es niña, expónla”.
La Antigua Roma (753 a. C. - 476 d. C.) fue una civilización que, surgiendo en la península itálica, llegó a dominar gran parte de Europa, África del Norte y Oriente Medio, siendo un período muy fecundo en términos políticos, económicos, sociales y culturales y con un amplio legado en diversas áreas (lengua, derecho, arquitectura, literatura...). Sin embargo, el infanticidio femenino perpetuado en el tiempo originó un desequilibrio demográfico y, en consecuencia, siglos de disminución natural de la población. Esto, por ejemplo, obligó a Marco Aurelio (121-180) a permitir un sustancial flujo de colonos bárbaros (pueblos germanos, nómadas euroasiáticos...), cuyas migraciones masivas contribuyeron a la descomposición del Imperio Romano. En conclusión, es importante estudiar el pasado para no incurrir en los mismos errores en el futuro.