Pequeñas grandes empresas

Juan Cruz Lara

Publicado el 27/06/2025 a las 07:40

Cuando hablamos de empresas, gran parte de la población piensa que estas son el ogro que hay escondido tras todos los sustratos de la sociedad, pues el imaginario popular cree que solo el dinero es la bandera que sujeta todo el barco. En cierto modo es así porque dependen tanto del vil metal, que sin él fracasaría todo intento de echar a andar cualquier proyecto, pero también es cierto que sin el grueso humano tampoco subsistiría. La relación de reciprocidad está clara. Tras bambalinas de una compañía existen personas que se dejan la piel porque los proyectos funcionen, y son ellos los que se dan de cabezazos porque todo salga bien, al contrario del grueso, que termina su jornada y se marcha a casa. El barco tampoco flotaría sin esas jornadas.

Prodein, una empresa Navarra cuyo inicio se produjo hace más de cuarenta años, ha sabido muy bien sortear dificultades de toda índole, y esto ha sido posible gracias al equipo humano que hay detrás, dirigiendo el barco, y todos los empleados que hacen posible que el engranaje esté bien engrasado. Al frente de todo está Sonia Moneo y su hermano Antonio, que saben avanzar con los tiempos y han heredado una gran responsabilidad de su padre, el fundador de la compañía. Este tuvo una visión, en su momento, que hizo que esta pequeña compañía sea lo que es hoy. No exento de dificultades supo apreciar el valor humano que había dentro de su equipo y no los dejó nunca en la estacada, como muchas empresas hubieran hecho cuando la dificultad llama a la puerta. Esto mismo es con lo que cuentan los actuales directivos, que ven el valor humano antes que el monetario, y lejos de achantarse ante los problemas, los miran de frente junto con todo su equipo. Más allá de los premios, que dan reconocimiento a una trayectoria, están Sonia, directora general, y su hermano, que están cada día del año al pie del cañón para que todo funcione como un reloj. Como ella misma dijo: “Dejo que brillen las personas que me rodean más que brillar yo misma”, esta frase es lo que más valor le da a una empresa, y Sonia lo sabe muy bien, pues todo su equipo se vanagloria por los éxitos de su directora, a la que no dudo que quieran como a una compañera más porque los hace brillar junto a ella. Su sonrisa en sí misma ya es una carta de presentación; irradia alegría por los cuatro costados, y esto es lo que las empresas buscan. Está al frente de la empresa desde hace varios años y a ella es a quien van a recurrir cuando los problemas afloren en toda su intensidad, pero ella los toreará sin despeinarse, por algo fue elegida empresaria del año, concedida por la Asociación de Mujeres Empresarias y Directivas de Navarra.

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