Una romería a Ujué en el siglo XIX

Alfonso Iriarte Landarech

Publicado el 15/05/2025 a las 07:30

En estos días de romerías a Nuestra Señora la Real de Ujué, me permito hacer mención a una de ellas celebrada en el siglo XIX. José Mª Castillo Pérez de Ciriza fue un periodista navarro nacido en Tudela en el año 1842. Colaboró con el carlismo, llegando a ser secretario de Doña Margarita de Borbón. Trabajó para importantes periódicos españoles y franceses. Finalmente, ingresó en la Compañía de Jesús. Entre sus escritos figura un libro titulado “El país de la gracia”, del año 1888. En dicha obra describe una Romería a Ujué, a la que anteriormente había asistido. Habiendo salido con los romeros de Olite, cuenta sus conversaciones. Uno va “ porque se ha librado de quintas” y va a dar gracias a la Virgen. Otro, porque “le pilló un toro y no lo mató”. La madre de Juan Eguía iba a pedir la repatriación de su hijo. Juan Eguía, joven popular “jefe de los movimientos populares del país después de 1868” ,había sido desterrado por el Gobierno a Cuba. Al llegar con los romeros de Olite a la Cruz del Saludo, esperaron a que llegaran los de otros pueblos y los de Tafalla. Mientras tanto, la Cieguecita de Aibar cantaba o recitaba una canción: “Semanita de San Marcos, El Domingo en la alborada, Las esquilas y bordones, Tocan a Misa en Tafalla... Seiscientos son los cruceros, que pesada cruz arrastran”.

Dice José Mª Castillo textualmente: “Difícil es describir el efecto a la vez fantástico y conmovedor de aquella excepcional procesión”. Nombra a varios personajes que asisten: Severino Aldaz, “el primer jugador de pelota de estos reinos , que ganó a los franceses vascos el verano pasado 3 partidos en San Juan de Luz”. Le llaman Mano de oro. Después de la comida campestre, doce mozos, con pañuelos de seda en la cabeza, al son de gaitas y tamboril, ejecutaron en la plaza el famoso paloteado, bailado luego por todos. Después hubo jotas de picadillo. Y sonó la hora de la vuelta de los cruceros. Un adiós a la Virgen y regreso a casa.

Nuevamente en la Cruz, la Cieguecita de Aibar cantaba sus salmodias, esta tarde alusivas a la romería de la Hermandad de los Doce Apóstoles de Tafalla que tendría lugar al día siguiente : “La primera noche de Mayo, Cuando las doce avecinan, Doce Apóstoles invaden, El alcázar de María”.

Y regresó la procesión como todos los años . Y, también, los carruajes. Los carros marchando al paso, no adelantándose unos a otros. Las galeras, sin llevar a más de veinticinco personas. En cada galera iría una persona en el cabestrillo; otra , en las caballerías de varas y otra en la máquina, siguiendo las instrucciones que, para la buena circulación, publicaba la alcaldía de Tafalla.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora