El apagón del que nadie habla
Publicado el 02/05/2025 a las 07:23
Esta semana fue la luz, pero hace tiempo que se apagó algo mucho más hondo: el pensamiento. No fue la red eléctrica, sino la red invisible que nos une a lo esencial - el silencio, el asombro, la reflexión- la que cayó en sombras. Ya no se piensa, no se sueña, no se habita el tiempo. La juventud, encadenada a pantallas que brillan pero no iluminan, ha olvidado incluso cómo se aburre. Y sin aburrimiento, no hay pensamiento; solo ruido.
Es el apagón del pensamiento. Mientras España se inquietaba por la ausencia de corriente, millones de ojos continuaban iluminados por pantallas que no piden reflexión, solo reacción. Alimentados por ráfagas de dopamina, esclavos de lo inmediato, navegamos por un océano de estímulos vacíos, adormeciendo el juicio, atrofiando la imaginación. TikTok, Instagram, el scroll infinito: linternas que no iluminan, sino que deslumbran. La tragedia no es que falte luz en las calles, sino que sobre brillo en las mentes. Nos deslizamos por la vida como sombras sin peso, incapaces de habitar el silencio o sostener una idea que no venga acompañada de música de fondo. ¿Cuándo fue la última vez que un joven se aburrió... y pensó? El verdadero apagón no lo provoca una avería en la red eléctrica, sino el olvido colectivo de la pausa, del asombro, del pensamiento profundo. Mientras se restauran los cables y transformadores, urge reconectar con la chispa interior. Porque sin ella, aunque todo funcione, seguiremos a oscuras.