La Semana Santa pamplonesa
Publicado el 17/04/2025 a las 08:31
La Semana Santa pamplonesa comienza con el traslado de la Virgen Dolorosa desde la parroquia de San Lorenzo a la catedral de Santa María. La Virgen camina en andas por las calles del Casco Viejo, transida de dolor, del dolor de la soledad, el dolor más real y aparente de todos los dolores. La Dolorosa convoca a miles de fieles, que no la dejan sola. En la parroquia de San Saturnino descansa un rato. Quiere escuchar la canción de la Cofradía de San Cernin: “Marcha María de luto hacia la Catedral/ la ciudad reza al verla pasar/cubren su rostro lágrimas por Jesús/ el Hijo de sus amores el que hoy viernes de dolores/ le espera alzado en la cruz/ silencio por la Virgen del Dolor/ Pamplona viste de duelo en la muerte del Señor”…
En la catedral y en las parroquias se festeja la solemne procesión de los Ramos en honor de Cristo Rey, proclamación jubilosa de su reinado. Con las palmas y los ramos de olivo, símbolos de las buenas obras, y los cánticos los fieles no son meros espectadores sino participantes activos. Todavía suenan en mis oídos estas hermosas antífonas gregorianas: “Hossanna filio David: benedictus qui vénit in nómine Dómini, Rex Israël: Hasánna in excélsis” y “Pueri Hebreórum portántes rámos olivárum, obviavérunt Dómino, clamántes et dicéntes : Hosánna in excélsis”
La tarde de hoy, Jueves Santo, es un día de oración. Se celebra la Cena del Señor. Los fieles visitan los sagrarios en el interior de las iglesias, todo el mundo reza. No se oye nada más que la cera derramada. Los monumentos tienen una ternura femenina: maceteros y jarrones de flores, velas ordenadas, símbolos eucarísticos... Y en este escenario recoleto se producen silencios maravillosos. Mañana, Viernes Santo, las gentes al paso de la procesión manifiestan los sentimientos religiosos. En la calle la fiesta expresa conceptos imponderables: muerte, dolor, amor a Dios, Cruz … desde una sensibilidad popular, semejante a la que expresan estos versos : “Que aunque no hubiera cielo, yo te amara / y aunque no hubiera infierno, te temiera”. Hay que valorar los trabajos emprendidos por la Hermandad de la Pasión del Señor para que la procesión sea solemne, mejore en lo externo y en lo interno, y el pamplonés perciba en ella el alma de la Semana Santa.
La Vigilia Pascual constituye la celebración propiamente del misterio, el secreto de la Gran Noche. Una noche excepcional para comprender los ritos, símbolos, gestos y expresiones de la liturgia ricos en contenidos. El misterio pascual es el origen, centro y cúspide, que todo lo llena, todo lo explica, todo lo transforma y vivifica. El domingo de la Resurrección las campanas cubren de sonidos la ciudad y la Cuenca. Campanas, campanas y campanas. Resurrexit.
Enrique Iriso Lerga