En el Día Internacional del Cáncer Infantil...
Publicado el 15/02/2025 a las 08:18
Hace ahora casi tres años recibimos la noticia que ningún padre debería recibir: nuestra hija de 15 años se estaba muriendo. Un linfoma la consumía lentamente por dentro desde hacía meses y, sin saberlo, comenzábamos entonces un largo camino hacia algo muy oscuro y profundo.
En esos momentos en los que todo lo que te sustenta, física y emocionalmente, se desmorona, aparecen esas personas que se acercan para agarrarte fuerte y evitar que te derrumbes. Me refiero por supuesto al personal del HUN, a doctoras, enfermeras, celadores, personal de limpieza … En definitiva, a todas las personas que hacen de su profesión un ejemplo de humanidad. Mi agradecimiento y respeto absoluto, ellos son los auténticos héroes anónimos de tantas historias como la nuestra. Por supuesto, también están los familiares y amigos, que se convierten en tu armadura provisional, porque la tuya se ha roto, ya no está. Ellos han sufrido con nosotros, nos han acompañado, han dejado todo de lado para estar ahí con todo su amor y su fuerza.
Tampoco puedo dejar pasar la ocasión de reconocer el mérito de todas las personas anónimas que, sin llegar a imaginar por lo que estás pasando, conectan contigo para darte su apoyo y recordarte que no estás solo en tu camino. El vecino que te anima levantando el puño desde el otro lado de la calle, las compañeras y amigas del colegio, profesoras y profesores ayudando y apoyando siempre, las tiendas de barrio, donde compras habitualmente, preguntando con la mirada, discretos, …
A pesar de lo traumático de la experiencia, todo esto que nos ha pasado nos ha reconciliado con el ser humano y su bondad. En esta sociedad en la que todo está tan polarizado, donde nos enfrentamos por todo unos con otros continuamente, yo me quedo con la clase social que es solidaria, que se preocupa desinteresadamente con la única intención de ayudar, lo demás no tiene ninguna importancia. Nosotros afortunadamente seguimos en el camino, luchando, felices y cada día más cerca de la luz.
Javier Verano Luri