Lo esencial es invisible a los ojos

Virginia Ansó Munárriz

Publicado el 18/01/2025 a las 08:31

Niños jugando, tranquilos y ajenos a lo que estaba a punto de ocurrir. Su inocencia brillaba en sus ojos. De repente, un fuerte estruendo resonó en toda la vivienda. Paralizados y en estado de shock; en situaciones críticas, nuestra reacción es sobrevivir.

Sin duda, existen momentos en la vida donde lo que experimentamos se transforma en una sucesión de fotogramas.

A continuación, el caos dominó Noáin; regresar a mi casa (ajena a esta tragedia) se convirtió en una verdadera odisea. Al llegar a mi hogar, juntos los 4, nos acurrucamos en el sofá, en la más absoluta oscuridad, esperando buenas noticias. Somos conscientes de que en estos días, han existido tantas personas como historias: individuos que se quedaron sin hogar, aquellos que, aunque su casa no sufrió daños, tuvieron que evacuar por motivos de seguridad, personas sin calefacción ni agua caliente durante días, quienes apenas escucharon algo (el sonido de la onda expansiva variaba según la ubicación y el tipo de aislamiento), niños con pesadillas debido al impacto de lo sucedido… Ciertamente es en estos momentos de la vida donde emergen los gestos más hermosos y genuinos. No faltaron quienes ofrecieron su hogar, su ducha, un gesto amable, un calefactor, un mensaje de preocupación diario, o una cena cálida en familia… A todas esas personas, gracias. En conclusión, creo que en tiempos difíciles se revela la esencia que reside en el corazón de cada individuo. No obstante, ahora el Ayuntamiento de Noáin juega un papel fundamental en esta situación. Es indudable que hay una cantidad significativa de personas que no podrán regresar a sus hogares (por lo menos, a corto plazo). De igual manera, hay un deseo en la comunidad de ayudar, y es esencial organizar un sistema para donar ropa, muebles, productos de higiene, dinero… para que los más afectados puedan ir recuperando poco a poco su normalidad. Esa normalidad que en situaciones trágicas, se anhela con deseo y con esperanza. Esperemos que esta historia, como los cuentos, tenga un final feliz y tal y como afirma Boris Cyrulnik, “La resiliencia asegura que ninguna herida se convierta en un destino”.

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