Amistad, divino tesoro

José María Montes Andía

Actualizado el 30/08/2024 a las 07:26

Unos de los temas recurrentes en los titulares de los medios es la soledad: la soledad no deseada. Por las cifras que se manejan, se puede decir que, al menos en Occidente, se trata de una verdadera pandemia: auténticas “multitudes solitarias”. Y Navarra, en concreto, como informaba hace pocos días este Diario, no es excepción a este problema. Y esto ocurre, paradójicamente, cuando se nos llena la boca diciendo que estamos en la sociedad de la comunicación: nunca hemos tenido tantos recursos, y tan baratos, a nuestro alcance para comunicarnos. O sea, que el problema no es la falta de medios, sino la falta de trato personal, la falta de roce, la falta, en una palabra, de amistad, en el sentido fuerte de la palabra. En efecto, nunca se ha hablado tanto de amigos como ahora, pero son amigos virtuales, amigos en redes, amigos en Facebook. Alguien puede tenerlos a miles y sentir el zarpazo de la soledad. Las palabras amigo y amistad, como se puede ver, se han devaluado. Y, como se dice ahora, hay que ponerlas en valor, llenarlas del rico contenido que han rebosado a lo largo de la historia. Para Aristóteles, la amistad es la mayor necesidad de la vida. Es la relación humana por excelencia, “el más feliz y el más plenamente humano de todos los amores: coronación de la vida y escuela de virtudes”, escribió C. S. Lewis; algo necesario para vivir una vida plena. Nuestro Baltasar Gracián afirmaba que “no hay desierto como vivir sin amigos: la amistad multiplica los bienes y reparte los males; es único remedio contra la adversa fortuna y un desahogo del alma”.

Pero, como todo lo bueno en esta vida, la amistad es algo que hay que construir. Se podría decir que la amistad es quien la trabaja. Un trabajo hecho de atención y respeto a los demás, de paciencia con los defectos (¿quién no los tiene?), de saber escuchar, de saber olvidarse de uno mismo -en esta sociedad tan narcisista- para hacerse cargo de lo que los demás necesitan y perseverar en su ayuda. Se precisa hoy cultivar la perseverancia, la espera, frente al inmediatismo ansioso que nos imponen los mandos a distancia, el mundo informático que nos rodea.

Es verdad que, al comienzo de una nueva amistad, la relación puede no ser simétrica. No importa. No es un fracaso ofrecer nuestra amistad a alguien y que esa persona no corresponda. El único fracaso es no querer a la gente, pasar de sus necesidades. No hay mayor asimetría que la que nos separa de Dios. Pero Jesucristo habló de la relación con sus discípulos, con nosotros, en términos de amistad: “Os he llamado amigos” (Jn 15, 15); “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Y vivió una amistad muy especial con los hermanos Lázaro (lloró por Lázaro, lo resucitó), Marta y María, de Betania.

Me gusta considerar la afirmación de la escritora francesa, Marguerite Yourcenar, de que “Dios me ha querido a través de mis amigos”. Y ya que va de escritores, copio lo que dice el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro: “Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Una persona sin amigos corre el riesgo de no llegar jamás a conocerse. Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto […]. Perder un amigo significa muchas veces neutralizar un sector de nuestra personalidad”. En línea similar se pronunciaba Miguel de Unamuno, cuyas palabras dejo como colofón: “Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da”. Amistad, divino tesoro, protectora de la soledad.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora