El río Ebro
Publicado el 21/08/2024 a las 07:20
¿Quién te llamó por vez primera con este nombre? La esencia de cada objeto del mundo se contiene en la palabra que lo designa. El nombre suena recio y contundente. Encierra significados alusivos a caudaloso, grande, ribera, orilla… Aparece mencionado por historiadores y geográfos griegos y latinos , así como en documentos medievales: (H)Ebro, (H)Iberum, Ibero, Iberis, Hiberim, (H)Iberi, flumen iberus, (Íber),ς “Ebro”… Desde tiempos prerromanos, el Ebro ha sido para la Ribera de Navarra el don que regala la esencia, ordena el territorio, abre el mundo a sus habitantes y los nutre con generosidad.
Los “riberos navarros” siempre se han considerado hijos suyos. En el Ebro han encontrado el aliento hondo y el pulso preciso de su personalidad. Río de la vida, arteria comercial, calzada de agua y anclaje de una población apasionada, alegre y laboriosa.
Discurre por un paisaje, que prescinde de las grandes montañas, situadas en las periferias y donde el cierzo azota con vehemencia. Divaga con autoridad sobre la espléndida llanura. Tiene poca pendiente. Genera o estrangula meandros. Abandona antiguos brazos fluviales. Crea humedales y sotos de chopos, sauces y tamarices. Y desde el siglo XVI, la fama se la lleva la Mejana de Santa Cruz, la huerta de Tudela, reconocida más allá de las fronteras. La isleta está flanqueada por el río, la acequia de El Molino y los cerros de Santa Cruz y Santa Bárbara, que hacen de abrigo frente al cierzo . Por las dos orillas los canales diversifican las aguas para utilizarlas en el riego de los campos. A veces se convierte en río indómito, intratable, hosco, colérico y destructor, según el dicho italiano “acqua, ora vita, ora morte”. Los romanos no pudieron con él. Los puentes tardaron en consolidarse. Con señorío y sin ruidos abandona Navarra, para que sus aguas dulces se conviertan en aguas saladas. En el Ebro está la historia, la economía, la espiritualidad …, todo lo que la Ribera de Navarra ha sido y es.
Enrique Iriso Lerga