Un negocio redondo
Publicado el 19/08/2024 a las 07:18
15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen. El padre de una amiga ha fallecido la víspera, y mis amigas y yo acudimos al tanatorio el citado día 15 por la mañana. Después de estar con ella queremos comprar un centro de flores o un ramo de parte de todas, pero todas las floristerías están cerradas, bien por vacaciones, bien por ser festivo. Encontramos una abierta; más que floristería es un extenso vivero muy conocido, situado en una localidad pegada a Pamplona y a Villava.
Mientras íbamos en coche hacia allí llamamos al vivero para preguntar si preparan centros para tanatorio, y nos preguntan qué tanatorio es. Nos dejan a la espera mientras se van a consultar algo y poco después nos responden que las flores las tienen que llevar ellos desde el vivero con el correspondiente coste de envío, ya que es una política del tanatorio en cuestión. Colgamos y, como nos parece absurdo, llamamos al tanatorio para comprobarlo, y nos dicen que podemos sin problema llevar las flores nosotras.
Llegamos al vivero y le decimos a la dependienta que queremos un centro o un ramo para llevarlo nosotras mismas al tanatorio. Como nos identifica al momento como las que habían llamado antes, nos dice que no, que en absoluto nos va a vender nada porque han tenido muchos problemas con ese tanatorio. Le aseguramos que habíamos preguntado allí y no nos habían puesto trabas, y se mete a la trastienda a llamar al tanatorio (me pregunto por qué no llamó delante de nosotras).
Vuelve y nos repite que el tanatorio no lo permite, y que no quieren problemas con ellos. Le insistimos en que queremos entregar las flores en mano, que no precisamos del servicio del tanatorio para nada. Sigue con su negativa, nos marchamos de allí muy enfadadas y, al pasar por la caja situada junto a la salida le pedimos a la cajera una hoja de reclamaciones, que dice no tener porque la oficina está cerrada al ser festivo.
Le explicamos brevemente lo ocurrido y nos repite el argumento de los problemas con el tanatorio. Un dato importante: el tanatorio vende sus propias flores, pero ese día se les habían agotado ya. Finalmente dimos con otro vivero abierto, compramos un ramo sin dar más explicaciones y lo pusimos en la sala donde descansaba el padre de nuestra amiga.
Todo un ejemplo de empatía y profesionalidad el de un negocio que vende unas cosas preciosas, lástima de atención al cliente. Lo del tanatorio y su negocio con las flores no lo hemos comprobado, pero tiene tela también. Me pregunto dónde queda la libertad del consumidor para comprar flores donde le plazca, que bastante tiene con haber perdido a un ser querido.
Amaia Ambustegui Lapuerta