Importancia de los hechos
Publicado el 14/08/2024 a las 08:22
Mucho se ha hablado de la gravísima situación del gobierno español y autonómico catalán debido al prófugo Puigdemont. La imagen ofrecida sobre el caso proyectada a nivel mundial, retrata solo en parte la gran debacle no solo política que actualmente sufre el estado español, si no de la perdida de la dirección de los estamentos y competencias sociales que rigen el país. Si es ya de analogía grave lo sucedido físicamente, amparado en un cúmulo de secretos forzados, de negaciones informativas, de actuaciones que causan risa ajena, mucho peor es el desconcierto y secuelas a nivel nacional de la propia manipulación interesada del caso por aquellos que tuvieron opción y ley para ello. Como se ha repetido, demandado, escrito, y pregonado hay parte de los estados civiles que nunca se debieron haber transferido a las reconocidas autonomías. De esas libertades vienen los libertinajes, capaces de desestabilizar sociedades estables generando crispación, amparados generalmente en intención de voto interesado por uno u otro motivo. La falta de liderazgo nacional fuerte en las competencias vitales como educación, sanidad y policía abren la puerta a las debilidades hacia el control de éstos, algo que un estado europeo en la actualidad no se puede permitir. Este episodio amargo, incomprensible, digno de una novela de humor, debe no solo servir para pedir responsabilidades en los ámbitos afectados, si no para certificar y proyectar, el cambio de dirección sobre aquello que de verdad nos afecta en el día a día y que sobre todo, nos hace iguales ante lo único que nos queda, la esperanza de la justicia.
Ángel Moracho Jiménez