El embrujo de Alcaraz
Publicado el 18/07/2024 a las 07:40
A menudo, la palabra divisa conduce a percibir su significado ligado al mundo de la tauromaquia, en cuanto que dice referencia a la señal exterior que distingue a los toros de las diferentes ganaderías. Recientemente el triunfo alcanzado por Carlos Alcaraz, enfrentado al siete veces campeón Djokovic en el Grand Slam de Wimbledon, aunque de manera simbólica, en mi opinión, habla también de “divisa”.
Es el sentido de la divisa en cuanto compendio de la propia especificidad de la historia del tenista murciano, de la clave interior que ha ido transformando y dando realidad a su sueño de niño, del eco que sus palabras desvelan “ estoy preparado para ello” de su determinación y decisión concebidas como herramientas al servicio de un ideal.
Un ideal que cada día con su esfuerzo ha convertido y consagrado a una causa: la de ofrecer lo mejor de sí mismo a los demás.
En mi certeza de que le seguiremos viendo atravesar nuevas pistas, duras, de hierba o tierra batida, ésas a las que su juego y el alto vuelo de su corazón le lleven; también, ésas mismas nos traerán la alegría que, conforme a la expresión de P Claudel, se escribe al modo de no tener principio ni final.