La carcoma
Publicado el 28/06/2024 a las 07:43
Pocas plagas hay tan dañinas a la obra humana como la ‘Anobium punctatum’ o carcoma común. Su voracidad puede arruinar cualquier construcción que emplee madera, desde el simple marco de un cuadro hasta un edificio sustentado por gruesas vigas centenarias. El bicho, que prolifera en climas templados, coloniza la madera excavando galerías mientras deja un rastro de serrín que delata su actividad. Al final de su vida saldrá al exterior, transformada en coleóptero, y morirá tras un breve vuelo, no sin antes depositar sus huevos para que las larvas repitan el ciclo. Sirva su actuación como metáfora de la acción del Sanchismo sobre instituciones claves del Estado, desde su instalación en la Moncloa al inicio del actual ciclo. Desde un CIS que atufa sin parar hasta una Universidad que lisonjea con cátedras de influencias; desde una Fiscalía servil a su amo por encima de todo, hasta un Tribunal Constitucional de sentencias previsibles; desde un Parlamento atravesado por muros y trincheras, hasta el propio Gobierno de España que, sostenido por los enemigos del Estado, acepta el chantaje de delincuentes separatistas. Hoy es una ley de Amnistía redactada por ellos a modo de trágala, mañana serán privilegios fiscales - “financiación singular” le llaman- y luego alguna suerte de referéndum. Y así, cual carcoma en la madera, se va corrompiendo el edificio constitucional, cada vez más cerca de la clave de bóveda que representa la Corona, de momento a salvo de daños. A pesar de todo, existen tratamientos para acabar con esa plaga. Pero el tiempo corre y el problema es que el edificio carcomido se desmorone antes de comenzar su aplicación.