¿Con cebolla o sin cebolla?
Publicado el 14/06/2024 a las 07:33
El martes por la mañana fui a Zaragoza al funeral por la madre de Rafa, un compañero de clase del colegio. Moví algunas citas de la agenda y me acerqué hasta el Ebro a acompañarle en ese complicado trance. A primera hora de la tarde estaba de vuelta trabajando en mi despacho. El jueves tuve que volver a Zaragoza por asuntos profesionales, y como me liberaba a mitad de tarde, le propuse vernos y dar un paseo, para que se despejara un rato. Hacía buena tarde y nos acercamos hasta El Pilar, donde muchos maños tenemos a nuestra otra Madre, María. Los ‘muy de Zaragoza’ decimos que la Virgen del Pilar es la única verdadera y que las demás son ‘advocaciones piadosas’. Después de saludar a la Virgen, y antes de volver a casa, le pregunté si quería pinchar algo para cenar ligero y volver a casa con todo hecho. Nos acercamos a un bar de los de nuestra época donde íbamos de jóvenes, famoso por sus tortillas de patata. “Oscar, dos pinchos de tortilla y dos cañas, por favor”, le pedimos al dueño, que también había estudiado en nuestro colegio. Nos preguntó: “¿de cuál queréis? ¿con cebolla o sin cebolla? ¿rellena o normal? ¿con mahonesa y picante?”… Y los dos, al unísono, curiosamente, le dijimos, “de la de mi madre”. Cosas de haber estudiado en el mismo colegio, supongo. Oscar también lo entendió. No preguntó más y nos puso los dos pinchos de tortilla y las dos cañas. Y es que lo del concebollismo o sin cebollismo y todas esas cosas no es más que una milonga de gastrónomos metidos a gurús, que imagino buscan perpetuar las dos Españas, la polarización y todo eso que ahora está tan de moda. La tortilla de patata es, y sólo es, la de tu madre. Esa es la única y verdadera. Lo demás, imitaciones cercanas, con cebolla o sin cebolla. Imitaciones. Madres y tortillas sólo hay una.