Otra familia que no se elige
Publicado el 06/06/2024 a las 07:19
Cuando escuchaba las palabras "Centro de Menores" venían a mi mente multitud de ideas y sensaciones que me generaban curiosidad. Hoy puedo decir que he tenido la suerte de formar parte de un Centro de Observación y Acogida (COA) durante unos meses, sin duda inolvidables, y creo que la ocasión merece dedicar unas palabras a las personas que trabajan a diario en este entorno. Son profesionales con vocación que se dedican a acompañar en su proceso a estos niños, niñas y adolescentes a través de acciones de todo tipo. Algunas son fundamentales, como estar presentes en sus citas médicas, transportarles a su centro de estudios o inculcarles autonomía en las tareas del hogar, y otras tan sencillas como ayudarles a alisarse el pelo o jugar con ellos al futbolín. En definitiva, se encargan de escuchar y cuidar a estos pequeños superhéroes -porque para mí, eso es lo que son- para que sientan que merece la pena luchar por ser felices.
Es cierto que en ello consiste este trabajo pero ha sido todo un descubrimiento experimentar en primera persona cómo no solamente educadores y educadoras sino también el personal de seguridad, psicóloga, trabajadora social, pedagogo, equipo técnico y plantilla de limpieza se involucran día a día para hacer que estos menores se sientan un poco más “como en casa”, convirtiéndose en una pequeña familia en la que cada miembro desempeña un rol único y especial.
Me gustaría destacar que he querido escribir esta carta, por un lado, para ensalzar su labor y concienciar al resto de personas para las cuales es desconocida, ya que las dificultades añadidas por la falta de recursos y la preocupación constante con la que tienen que lidiar hacen que se vuelva aún más admirable. Sin embargo, el objetivo principal es hacer llegar un gracias enorme a todos los profesionales implicados en este tipo de centros para que, cuando lleguen esos momentos caracterizados por la impotencia, no se desanimen y recuerden que están ayudando con su ejemplo a construir una sociedad mejor.