La Fiscalía en la era Sánchez
Publicado el 10/05/2024 a las 07:32
Recientemente, el Tribunal Supremo vio “desviación de poder” en el ascenso de Dolores Delgado a Fiscal de Sala y anuló su nombramiento. Delgado fue nombrada fiscal togada de lo Militar por quien la sustituyó al frente de la Fiscalía General, Álvaro García Ortiz. El ascenso se consumaba tras fracasar una enmienda que se incluyó en la Ley Concursal , que poco tenía que ver con la materia, que garantizaba la promoción de Delgado y que tuvo que ser retirada por la polémica que generó. El Supremo considera acreditado que la finalidad buscada por el Fiscal General del Estado fue asegurar a Dolores Delgado su promoción a la máxima categoría de la Carrera Fiscal. Según los magistrados, hubo en la propuesta de García Ortiz “una desviación de poder” que consistió en “el ejercicio de potestades administrativas para fines distintos de los fijados por el ordenamiento jurídico”. ¿Es adecuado tener un Fiscal General que actúa con desviación de poder ?
El Fiscal General propuso el ascenso de la exministra de Justicia, su anterior jefa, en contra del criterio del Consejo Fiscal . Por cierto qué poco pinta el Consejo Fiscal . Ahora, de nuevo, el Tribunal Supremo declara nulo el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática, lo que supone un nuevo varapalo para el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz. Todo esto, tan reiterado y en tan poco tiempo, es muy grave. Pero no es de extrañar, ya que Pedro Sánchez, en su momento, manifestó que la Fiscalía dependía del Gobierno. No contento con esto, también quiere hacerse con el poder judicial y de esta forma dominar todos los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) impidiendo la separación de poderes, que es fundamental en un Estado de Derecho. Y habla de regeneración democrática, menuda cara. Si esto es progresista y democrático, que venga Dios y lo vea.