Memoria de ETA
Publicado el 09/05/2024 a las 07:20
Que un grupo de alumnos de un colegio de Navarra -Claret-Larraona-, recién superada la adolescencia, se impliquen, alentados por su profesor, en un proyecto que busca conocer en profundidad lo que ha supuesto el terrorismo de ETA y, en especial, el dolor que ha causado, es una buena noticia que nos ayuda a pensar que no todo está perdido. Y es que durante meses, ante la pregunta ¿cómo vivió los años del terrorismo de ETA? esos jóvenes han escuchado el testimonio de las víctimas, pero también de los que debieron afrontar la lucha contra la banda terrorista o de quienes, uniformados o civiles, éramos objetivo permanente de los sicarios. Ahora saben -antes apenas nada sabían- que durante décadas el terrorismo nacionalista vasco no dejó de matar, secuestrar, extorsionar y amenazar, causando así una auténtica diáspora y limpieza ideológica mientras buena parte de la sociedad vasca y navarra callaba, enferma de miedo, odio y fanatismo, y en las ikastolas se contaba la leyenda del padre Aitor. También han sabido que los sicarios reciben homenajes cuando dejan la cárcel y que aquellos que justifican los crímenes de ETA y se niegan a condenarlos, hoy ocupan cargos públicos gracias a intereses partidistas y gobernantes sin escrúpulos. En Pamplona tenemos una muestra.
En cualquier caso la iniciativa, aun siendo un hecho aislado - una anomalía sin duda-, es meritoria y de agradecer, sobre todo porque ni el actual sistema educativo ni las instituciones han promovido algo similar, más bien al contrario. De hecho, el Ministerio de Defensa prohibió que los militares en activo hablaran del terrorismo de ETA en este proyecto. Sus razones tendrán.