De la PAC nos beneficiamos todos
Publicado el 23/02/2024 a las 07:30
Sí, sí, lo leen ustedes bien. De la Política Agraria Común Europea nos beneficiamos todos. Y no solo los y las profesionales del primer sector por ser los que percibimos las subvenciones procedentes de la Unión Europea. Aunque, a decir verdad, empiezo a dudar si ese beneficio no ha pasado a ser un perjuicio. La PAC se creó con el objetivo de que todos los ciudadanos de la Unión Europea pudieran acceder a unos productos alimenticios básicos. ¿Cómo funciona entonces? Los productores de alimentos percibimos las ayudas procedentes de la PAC en compensación a los bajos precios de venta de nuestros productos y para que, de ese modo, el consumidor pueda acceder a ellos. Resulta muy frustrante escuchar comentarios gratuitos sobre nuestras demandas y la suerte que tenemos los ganaderos y agricultores por percibir esas subvenciones. Como dicen algunas personas que conozco “los ganaderos viven como los curas...pero aquí nadie quiere ocupar su puesto”. De manera que sí, mucha buena vida aparente pero casi nadie o muy pocos se animan a emprender en el campo. De hecho, es muy elocuente que la media de edad de los agricultores y ganaderos españoles sea de 60 años. ¿Por qué hablo de perjuicios? Las razones son varias. La principal es que claramente dependemos de estas subvenciones para que nuestros negocios sean rentables. Creo que muy pocos ciudadanos saben la cantidad de exigencias que hay que cumplir para poder cobrar estas ayudas, además de la pesada burocracia que hay que cumplimentar. Por un lado, están las exigencias medioambientales, cada vez más restrictivas a la hora de llevar nuestras producciones a buen puerto. Todos queremos cuidar y mantener el medio ambiente pero cuando llegan a mis oídos afirmaciones de la talla de una organización como la OMS, diciendo que los agricultores y ganaderos somos los que más contaminamos, empiezo a plantearme si eso de que los humanos tenemos una incidencia directa en el cambio climático es real. El clima siempre ha sufrido variaciones a lo largo de la historia del planeta pero señalar a un sector como el más contaminante cuando es la actividad más antigua del mundo, la que fija población en zonas rurales y, además, es de los pocos por no decir el único que capta el carbono de la atmósfera a través de su actividad, ¡es de traca!
Además, no logro entender cómo la UE en su preocupación por el cuidado del medio ambiente permite la entrada de productos alimentarios de terceros países, productos que no cumplen con las mismas exigencias sanitarias y ambientales y que en consecuencia resultan mucho más baratos y derivando en una competencia desleal hacia los productos europeos. Si no revertimos esta situación, Europa quedará lejos de una soberanía alimentaria, dependiente de terceros países y retrocediendo en el tiempo empobreciéndose cada vez más como país. Hay un hecho que me contaban mis padres y mis abuelos que siempre me ha chocado mucho. En su tiempo, solo los que tenían un poder adquisitivo elevado podían acceder a todo tipo de alimentos. Dicen que las familias que contaban con 5 terneros, no probaban un filete en todo el año. No se lo podían permitir, había que venderlo todo. Ahí está el último ejemplo de Sri Lanka, al borde de la hambruna por su apuesta radical por la agricultura orgánica.
Es por ello que es necesaria e imprescindible una reforma profunda y serena de la PAC. Para llegar al objetivo debemos sumarnos todos, ciudadanos y productores, unidos en la misma dirección.