Yo sí quiero
Publicado el 22/02/2024 a las 07:38
El otro día me encontré con una amiga que había trabajado conmigo en la escuela infantil en la que aun hoy yo sigo ejerciendo esa labor tan extraordinaria como es acompañar a los niños y niñas en esa aventura tan maravillosa de crecer. Ella me comentó que le habían llamado de una escuela pública para trabajar en el aula de dos años en la Comunidad Autónoma Vasca. En esa conversación, entre tantas reflexiones que salieron entorno a las dificultades que una profesora encuentra en estas escuelas para poder responder a las necesidades de las criaturas de dos años, hubo una frase que me impactó entre todas las demás; “ninguna profesora quiere coger el grupo de dos años, todas evitan a toda costa coger ese puesto”.
Una sensación de tristeza se apoderó de todo mi cuerpo y como profesional de la educación pude sentir un dolor inmenso por todos esos niños y niñas que por desgracia comenzaban sus primeras vivencias en la escuela junto a personas adultas sin entusiasmo y motivación. Qué desgracia y qué situación tan alarmante también. Sin embargo, un salto en mi pensamiento me permitió empatizar también con esas profesionales que por alguna razón escapaban probablemente imagino de un espacio de vida donde los cuidados y la educación de calidad difícilmente encuentran un hueco para entrar y al contrario, el caos y el estrés gobiernan todas las esquinas de esa aulas de dos años.
Alguien puede decir: “No será para tanto. Tampoco les generará ningún trauma esta situación”. Pero yo os digo sí, sí es para tanto y sí, vivir en ambientes estresantes y caóticos puede producir serios problemas de salud, a no ser que poseas una capacidad de resiliencia que te ayude a salir medianamente airosa de estas situaciones. No puedo juzgar la profesionalidad de todas esas personas que seguramente harán todo lo que está en sus manos para ofrecer lo mejor de ellas en esos grupos dos años. Pero sí me dirijo al sistema y a los políticos con enfado y también con hartazgo por su falta de profesionalidad, por su abandono hacia los niños y las niñas, por su ignorancia en temas educativos y por su incompetencia a la hora de gestionar todas las etapas educativas. Tal vez, puedan lograr que cambie estas ideas hacia ellos, todavía están a tiempo, ya que trabajo en Navarra y afortunadamente estas criaturas de dos años pueden disfrutar de espacios educativos que están preparados para atender sus necesidades en todas las escuelas infantiles de Navarra. No se equivoquen, no fragmenten el ciclo 0-3. Yo sí quiero y deseo acompañar a los niños y niñas de dos años. Creo que esta frase es suficiente para justificar mi argumento.