La muerte no es el final

Amelia Guisande González

Publicado el 18/02/2024 a las 08:29

Hablar al corazón y del corazón del Cuerpo de la Guardia Civil, en las circunstancias presentes, es enmudecer a las palabras, abrirse y hacer espacio al silencio que permite escuchar el significado del latido del último aliento, del alto sentido de responsabilidad, de valor mostrado por los agentes: Miguel Angel González Gómez y David Pérez Carracedo ante la enfurecida y brutal embestida sufrida por la patrullera, en aguas de la localidad de Barbate (Cádiz).

Sin duda, las súbitas muertes de los agentes que les han impedido coronar prematuramente sus proyectos de vida, en mi opinión, deberían servir como inefable ejemplo de respeto ante el deber, de fortaleza frente a los peligros, pero también de convertirse en soporte de luz que, en tan penosos momentos, acaricie a familiares y amigos; en re-convertirse en savia de amor, en la seguridad de que no hay otro proyecto al que poder abrazarse, más hermoso e inspirador, que el de seguir escribiendo la vida, descansando la mirada en la huella del camino desbrozado y recorrido por los queridos miembros de la Guardia Civil. Descansen en paz.

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