Incivismos demasiado tolerados

Jesús M. Zúñiga Robles

Publicado el 27/01/2024 a las 08:25

Cuando un país alcanza altas cotas de libertades democráticas. como es nuestro caso, hay que fortalecer las medidas tendentes a impedir, y en su caso, a sancionar de forma efectiva a todos los que no respeten las normas de convivencia que existen en la sociedad.

No voy a enumerar aquí todos los comportamientos incívicos e irresponsables, pero citaré algunos en los que considero que las sanciones que se aplican son demasiado pequeñas y poco efectivas. El primero de ellos, los patinetes eléctricos. Son muy pocos los que respetan la normativa existente, circulan por aceras o zonas peatonales, muchas veces a velocidad muy superior a la autorizada, con motores trucados, sin luces, con dos personas, e incluso conducidos por menores de edad. Son bastante más peligrosos que las bicicletas y, junto con estas, necesitan ser más controlados pues representan un riesgo creciente para los peatones y otros usuarios de las calles.

Por otro lado, los grafiteros. Las absurdas pintadas que ensucian todo sin el más mínimo respeto a lo privado ni a lo público, que estropean paredes, persianas, puertas, infraestructuras de carreteras y ferrocarriles, causando un grave perjuicio estético y económico, así como una importante agresión al medio ambiente, llegando a haber bandas con estos vándalos delincuentes que asaltan trenes, como lo ocurrido en Barcelona ésta pasada semana y en otras muchas ocasiones y que por la noche dormirán tranquilamente en su casa porque nos hemos acostumbrado a su locura y las sanciones que se les aplican son ínfimas.

Además, deberían ser los organismos públicos quienes resarciesen a los afectados en el ámbito privado, ya que son incapaces de acabar con esta lacra, y aumentar considerablemente las sanciones. Casas recién rehabilitadas son objeto de sus fechorías y el propietario se ve indefenso aunque presente una denuncia, y encima tiene que limpiarlas él.

Por no hablar del alcohol y drogas al volante. Dado el gran número de accidentes que causan, no entiendo cómo después se considera en el juicio un atenuante el ir bebido o drogado. Debería ser siempre un agravante. Quizás habría que prestar más atención a perseguir los botellones, verdadera escuela de incivismo para los jóvenes que en ellos se acostumbran a emborracharse, drogarse y tirar basuras al suelo, aún teniendo papeleras y contenedores delante de sus narices. Cada vez se encuentra uno más latas, botellas y otras basuras dejadas en cualquier sitio.

Y de ahí cito el reciclaje. Resulta incoherente que no se persiga y sancione fuertemente a los irresponsables e insolidarios que, o no reciclan, o dejan bolsas, muebles, colchones etc junto a los contenedores. Y hace falta ser cínico para justificarse con la excusa del uso de datos o la dificultad de la tarjeta, cuando se trata simplemente de insolidaridad y falta de inteligencia. La resistencia a la autoridad es otro ejemplo. Hay que aumentar las sanciones a quienes se enfrentan a los agentes de la autoridad, cosa demasiado frecuente, sólo hay que leer las noticias semanales de la prensa al respecto.

Y ya por último, el uso de teléfonos móviles. Da pena ver jóvenes, la mayoría, caminando con el teléfono en la mano, como zombis, incapaces de ver lo que les rodea, la belleza de los árboles, las plantas, edificios... Nos estamos volviendo idiotas. Hay que fijar cuanto antes una edad para su utilización. En fin, podría seguir...

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