La alegría de la habitación 224

Julen Sobejano Etayo

Publicado el 25/01/2024 a las 07:27

Uno de los valores que siempre me ha inculcado mi madre es que en esta vida uno debe ser agradecido. He ahí el motivo de escribir esta misiva. Soy el hijo de Maria Nieves Etayo Galar, fallecida en el Hospital Universitario de Navarra el pasado 14 de enero, y a través de estas líneas quiero agradecer al personal de Oncología el trato que en los últimos meses ha recibido mi madre por parte de todos los profesionales.

Desde el momento de la detección del tumor, y a lo largo de toda su enfermedad, mi madre siempre ha sentido de cerca el cariño de todo el servicio, tanto que a todos los profesionales los consideraba como una especie de héroes sin capa. Este hecho no es baladí, pues ha facilitado a toda mi familia, pero especialmente a mi, centrarme en lo importante: ofrecerle todo mi amor en sus últimos días de vida. Muchas gracias a la doctora Ruth Vera por su implicación con ella en este periodo, pero también a David, Susana, Macu, Idoia, Patricia, Karmele, Marina, Izaro, Sergio, Margott… y a tantos profesionales que no están en esta lista pero que sin duda han alegrado en los últimos meses la habitación 224. Son grandes profesionales, pero sobre todo buenas personas, porque han conseguido que mi madre se haya ido sin miedo, tranquila y feliz. Por fin no sufre dolor. A todos nos cuida desde arriba.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora