Sánchez perdió la vergüenza
Publicado el 18/01/2024 a las 07:26
Dice Aristóteles que “la autoridad, por naturaleza, tiende a hacer el bien a quienes le están sometidos. Pero si la autoridad se corrompe, perderá de vista el bien común, perderá su naturaleza y perderá su propia razón de ser y ya nadie le estará sometido”. No se trata de la vergüenza política que Sánchez perdió hace mucho tiempo. Es esa vergüenza de los niños cuando les mandan hacer algo en público: recitar una poesía, cantar una canción en la fiesta del colegio, o besar a una amiga de la mamá que se encuentran en la calle. Es cuando el niño dice aquello de “me da vergüenza”. Con el tiempo el niño va perdiendo esa vergüenza y se atreve con todo y no da importancia a nada. Sánchez perdió la vergüenza política -si es que alguna vez la tuvo- en el mismo instante en el que apareció en política; pero la otra vergüenza, esa del “me da vergüenza”, la ha ido perdiendo a trozos y ya nada le da vergüenza. (...)