¡Maranatha!

Carmen Olorón Goñi

Publicado el 24/12/2023 a las 08:39

¡Maranatha! De origen arameo (¡ven, Señor!) es la palabra empleada a lo largo de los siglos por todos aquellos místicos, ermitaños, anacoretas y eremitas que, insatisfechos de la vida superficial, se retiraban del mundo en busca de la divinidad. Hoy, dadas las fechas en que estamos, me sumo a esta gente tan admirable diciendo: ¡Maranatha! Ven Señor y ablanda nuestros endurecidos corazones para que podamos alcanzar el verdadero espíritu de la navidad, tan alejado de la parafernalia y el consumismo de estos días.

¡Maranatha! Ven y aparta de nosotros aquellos sentimientos oscuros que nos empobrecen, como son el menosprecio al diferente y al que no piensa como nosotros. Ven y trae contigo la protección a los más vulnerables, a quienes se supone que nada son porque nada tienen. A los ninguneados de la tierra y a quienes mueren antes de tiempo. Defiende en tu venida a las más de cincuenta mil mujeres que en nuestro país necesitan de protección ante esa violencia de género, incomprensible en pleno siglo veintiuno. Y haz que sus agresores entiendan de una vez por todas que la mujer, cualquier mujer, no es propiedad de nadie, sino única y exclusivamente de ella misma.

¡Maranatha! Ven, y ayuda a esa inmigración que se ahoga en el mayor cementerio del mundo. Échales un cable, un chaleco salvavidas, unos traficantes más humanos o unas leyes más solidarias. Mira a esos chavales que herederos de la deuda moral de la Europa que expolió el continente africano, hoy escapan como pueden de la miseria, la guerra, el hambre o la falta de un futuro, del que nuestro primer mundo tiene alguna responsabilidad.

¡Maranatha! Ven y trae un poco de sensatez a los padres de la patria. Ayúdales a construir puentes que nos unan en vez de trincheras que nos separan y que al margen de ideologías y colores, podamos superar de una santa vez la historia de las dos Españas, porque nos guste o no, todos somos marineros del mismo barco y sería mejor que remásemos juntos rumbo a la mejora y prosperidad del país y sus gentes. Y que con la bandera del respeto en la mano, aparquen esa peligrosa escalada de crispación y odio, así como sus constantes descalificaciones, que nos tienen desencantados y aburridos.

¡Maranatha! Ven Señor y date una vuelta por tu tierra. Y seguramente quedarás espantado de la carnicería que te vas a encontrar. Ya sabes que los custodios del lugar donde naciste, han decidido suspender este año la Navidad, y no es para menos. El nuevo Herodes, también llamado guerra, se ha llevado la vida de miles de niños y el sufrimiento de sus gentes es inimaginable. ¿Por qué todo esto, Señor? Si Tú viniste a traer la paz, ¿qué hemos hecho en esa Tierra Santa, donde todo es muerte y destrucción? Alguien dijo -y no nos enteramos- que no hay camino para la paz; que la paz es el camino.

¡Maranatha! Ven y aunque no lo merezcamos, quédate con nosotros ahora que está oscureciendo, ahora que nos vamos haciendo mayores, ahora que nos invaden dudas y temores, ahora que convivimos con el adocenamiento, la mediocridad o la indiferencia, ahora que a pesar de nuestras pobrezas, intentamos ser luz para quienes vienen detrás. Ahora, con todo ese equipaje a cuestas te decimos: ¡Maranatha!

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