Duele
Publicado el 16/12/2023 a las 09:45
Finalmente, la amenaza que venía siendo arma arrojadiza habitual desde hace seis meses, el anunciado fantasma de la moción de censura se ha hecho corpóreo y el próximo 28 de diciembre será, tristemente, historia de nuestra ciudad. No quiero entrar a evaluar las intrincadas estrategias ni los convenientes intereses que han acabado produciendo este desenlace. Lejos están estas líneas de ser un relato frío y aséptico de lo que acontece. Si quiero expresar, sacar de mí, lo que supone que esto ocurra en Pamplona y en este momento. Lo consideraremos pues, un pequeño acto de catarsis. Duele ver al independentismo de extrema izquierda coger la vara de mando de nuevo. Duele imaginar un equipo de gobierno formado por personas de ideología anacrónica, retrógrada, excluyente, polarizadora… antaño, violenta. Futuros concejales que no terminan de condenar, que no terminan de agredir, que no terminan de amedrentar, que no rompen de manera contundente con un pasado que los convierte en vergonzantes actores de la política actual. Duele ver a uno de los grandes partidos de nuestra historia democrática, doblegado, suplicante, convertido en el tendero de un bazar llamado España donde se ofertan a base de regateo, competencias, ministerios y ayuntamientos al mejor postor. Duele ver al mismo partido vestir de concordia, convivencia, “progreso” lo que no es más que el afán desmesurado de poder y reconocimiento de un ególatra patológico y sus palmeros en la corte y en las autonomías.
Duele ver la escandalosa manipulación del relato y el macabro manejo de los tiempos que adornan la estrategia de esta sombría máquina mediática que es el “Sanchismo”. El constante insulto a la inteligencia de votantes propios y ajenos y la asombrosa y enfermiza capacidad de líder y palmeros de mentir de manera sistemática sin atisbo de rubor en las mejillas. Duele ver una sociedad cada vez más indiferente, menos implicada y a la vez más polarizada y crispada, azuzada de manera constante, en directo y en multipantalla por la estrategia de unos pocos que nos quieren paralizados, acríticos y sedados. Duele la decadencia, el conformismo, el silencio de los que no gritan y el ruido de los que lo hacen siempre …