Libertad y democracia, una falacia

José Luis Díez Díaz

Publicado el 24/11/2023 a las 07:17

Puede parecer un sofisma el título pero es la auténtica realidad teniendo en cuenta lo que ha sucedido y puede continuar ocurriendo en la nación, todavía española, según lo que se conoce de lo pactado por el mudable y ególatra recién elegido presidente de España.

El filósofo Rafael Alvira, ya en el siglo pasado, en su libro ‘¿Qué es la libertad?’ manifestaba: “ no ver en la democracia una garantía suficiente para la verdadera libertad política del ciudadano y mucho menos para su libertad moral”. Añadía cuando a los humanos solo se les ocurre unirse para votar en común en favor de sus intereses utilitarios, entonces no es posible evitar la consideración de que hombre y sociedad están degradados. Afirmaciones que opino se puede extrapolar perfectamente a la actualidad de nuestra nación.

El Pte. de Castilla-La Mancha repetidamente ha manifestado no estar de acuerdo ni antes ni ahora, con lo que el presidente de la nación y de su partido, estaba tramando ( y eso que todo no se sabe) para mantenerse en el poder, pero ante las “propuestas” de ser coherente y consecuente y cambiar el voto de sus diputados, se refugió en no aceptar el transfuguismo, para contrarrestar el pacto “anticonstitucional” del ya presidente de la nación. Es decir, sus diputados han quedado obligados a votar a favor del presidente de su partido, una decisión en contra de la Constitución, como reconoce públicamente. No solamente ellos, pues según encuestas la mayoría de los votante socialistas no están de acuerdo con lo que se conoce del pacto alcanzado.

¿Esto es libertad o es más bien la tiranía partidista, junto al miedo o terror a quedarse sin su nómina o sin la prebenda o chiringuito correspondiente? De acuerdo con el principio de jerarquía normativa, son básicos los arts. 23.2 y 67.2 de la Constitución, sobre la libertad del voto : “Los miembros de las Cortes no estarán ligados por mandato imperativo”, otra cosa es que en la Ley de Partidos, que solo se utiliza para cobrar, se haga la oportuna modificación en su articulado y se haga cumplir. La libertad de los ciudadanos queda anulada, cuando han depositado su voto y delegado su opinión, basada en unos principios y consignas de sus partidos, encontrándose con que su pensamiento político es manipulado discreccionalmente en asuntos de vital importancia (ruptura de la nación y del estado de derecho) precisamente por las personas a quienes en virtud esa presunta libertad han confiado su voto.

El argumentado“poder” de la mayoría, ese secuestro de la libertad de muchos de los ciudadanos, merecería una oportunidad, un voto en libertad, antes de la promulgación de una ley fundamental.

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