Alertas
Publicado el 01/08/2023 a las 07:13
Durante el pasado julio, una gran cantidad de fuegos atizados por olas de calor sacudieron algunos de nuestros países vecinos del Mar Mediterráneo, tales como Grecia, Italia o Argelia, entre otros. El calor provocó insoportables rachas de llamas que llegaron a alcanzar varias decenas de metros de altura, así como sometió a muchos afectados a la dura prueba de ver en peligro sus vidas y tener que sobrevivir sin luz ni agua potable hasta incluso más de una semana, lamentablemente.
Pues bien, los científicos tuvieron que salir a la palestra para recordar nuevamente a la población mundial, primero, que estas extremas temperaturas -además ¡ojo¡ de cada año más altas- hace tiempo que dejaron de ser acontecimientos excepcionales para convertirse en habituales hoy día por el calentamiento global de la actividad humana, y, segundo, que se hallan cerca del hartazgo de que la comunidad internacional haga oídos sordos a sus múltiples alertas de reducir con rapidez las emisiones de gases de efecto invernadero. Y es que, la gallina de los huevos de oro que han descubierto en el masificado negocio del negocio turístico, a base -naturalmente- de alargar al máximo la temporada veraniega hasta casi finales de año, les supone grandiosos beneficios para sus arcas.