Romería a Ujué
Publicado el 16/04/2023 a las 08:41
El domingo siguiente al día de San Marcos -25 de abril- comienzan , con Tafalla y otros pueblos peregrinantes , las romerías al Santuario de Santa María la Real de Ujué. Peralta se adelanta y la celebra el domingo anterior.
Otras localidades peregrinan en el mes de mayo, según sus respectivas tradiciones. Romerías cuyo remoto origen se sitúa en tiempos de la reconquista . Tafalla la sitúa en el año 1043 , fecha de la llamada batalla de Barranquiel o San Gregorio . Con la monarquía de los Evreux, las romerías tomaron mayor auge. El culto sacerdote tafallés Pedro Mª Flamarique indagó mucho en el archivo municipal de Tafalla sobre esta Romería o “Ledanía “. Existen muchos documentos al respecto , sobre todo en los legajos de cuentas y bandos . Así se cita en los bandos de los años 1480 y 1529, respectivamente : “Que cada un vezino aya de ir a la dicha Ledanía a Uxue según antiguamente está probado y acostumbrado” y “Que es voto y devoción antiquísima”. En 1581 también se habla de “voto inmemorial”. El bando del año 1673 dice ... “que ni en camino ni en las Villas de San Martín y Uxue jueguen a naipes ni pelota ni tiren al canto ni hagan otros exzesos que parezcan mal”.
Ya en 1921 se dictan normas de circulación por el alcalde J. Bustillo, como “Que los carros marchen al paso, no adelantándose unos a otros. Las galeras, sin llevar a más de veinticinco personas. En cada galera irá una persona en el cabestrillo; otra, en las caballerías de varas y otra en la máquina (freno)”, etc.
La Romería a Ujué se ha celebrado con normalidad y asiduidad, con algunas excepciones . No se celebró durante la tercera guerra carlista. Tampoco durante la última Guerra civil ni en dos años de epidemia Covid. Durante la Segunda República hubo procesión en los años 1931 y 1935; no hubo en los restantes (1932, 33, 34 y 36). En plena guerra de la Independencia (1809) , se ordenó que regresara la Romería pronto y que no se quedara nadie a comer en Ujué. La suspensión más sonada fue la del año 1869, por haber ocurrido precisamente la víspera los llamados sucesos de Lagunero. Con la llegada del coronel de Caballería José Lagunero a Tafalla y tras los luctuosos acontecimientos (tres muertos y un herido grave , arresto a punta de bayoneta de las treinta personas que estaban en el Café Tafallés , y destitución fulminante del Ayuntamiento ) quedó desconvocada la romería que iba a celebrarse al día siguiente. La meteorología también ha jugado sus bazas: en 1869, al salir la Procesión a las 4 de la mañana, llovía a cántaros. Al salir de la iglesia, las autoridades , colocadas en la parte final, decidieron suspender la Romería . Como no corrió la voz suficientemente ( marchaban de seiscientos a setecientos cruceros ) los primeros siguieron caminando hasta Ujué, mientras el grueso de la procesión se quedó en Tafalla. La Romería se repitió el domingo siguiente. Pero antes, en 1843, sucedió también algo relacionado con la climatología: cuando iba a regresar la Romería , llovía tanto en Ujué que se suspendió la vuelta y se alojó en las casas particulares a doscientos veinte romeros hasta el día siguiente . Prueba de la fuerza del viento de Ujué a más de 800 metros de altitud es que a Antonio Añoveros , párroco de Santa María de Tafalla y después Obispo de Bilbao , en el año 1943 lo tiró el aire envuelto en su capa pluvial .
José María Castillo Pérez de Ciriza fue un periodista navarro nacido en Tudela en el año 1842. Colaboró con el carlismo , llegando a ser secretario de doña Margarita de Borbón. Trabajó para importantes periódicos españoles y franceses .Finalmente ingresó en la Compañía de Jesús . Entre sus escritos figura un libro titulado “ El país de la gracia” del año 1888. En dicha obra describe una romería a Ujué, a la que anteriormente había asistido con el contingente de Olite. Cuenta sus conversaciones. Uno va “porque se ha librado de quintas y va a dar gracias a la Virgen”. Otro , porque “ le pilló un toro y no lo mató”. La madre de Juan Eguía iba a pedir la repatriación de su hijo desterrado por el Gobierno a Cuba. Concluye José Mª Castillo : “Difícil es describir el efecto a la vez fantástico y conmovedor de aquella excepcional procesión “.